sábado, 5 de julio de 2014

Aristotélico o Platónico




Observa Coleridge que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Los últimos sienten que las clases, los órdenes y los géneros son realidades; los primeros, que son generalizaciones; para éstos, el lenguaje no es otra cosa que un aproximativo juego de símbolos; para aquéllos es el mapa del universo. El platónico sabe que el universo es de algún modo un cosmos, un orden; ese orden, para el aristotélico, puede ser un error o una ficción de nuestro conocimiento parcial...

Jorge Luis Borges - El Ruiseñor de Keats


Uno y yo




La historia agrega que, antes o después de morir,  se supo frente a Dios y le dijo:  "Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo."

Jorge Luis Borges

Verdad




"La verdad es indivisible, es decir no puede reconocerse a sí misma; quien quiera reconocerla, debe ser mentira."


Franz Kafka

Alan Watts dice, en tantos de sus escritos sobre el Zen o el Taoísmo, que justamente cuando nos paramos como observadores y analistas es cuando perdemos la posibilidad de ver lo que es. No hay manera de pararse afuera para "entender", aunque lo intentemos una y otra vez siempre el resultado es el mismo: la verdad que obtenemos tiene un sesgo tan grande que, como bien dice Kafka, de alguna manera, es mentira.

Hermann Hesse decía:

"Es la mejor de todas mis ideas: lo contrario de toda verdad es también verdadero. Me explico: una verdad sólo se puede defender y traducir en palabras cuando es unilateral. Y unilateral es todo cuanto puede concebirse con ideas y expresarse con palabras: es todo unilateral, todo mitad, todo desprovisto de totalidad, de redondez, de unidad."

Siddhartha

Y Lao-Tse, ese tremendo espíritu chino que en tan solo unas 5000 palabras dejó una concepción tan acabada del mundo que siempre me impresiona, decía:

"Cuanto más conoces,
menos comprendes"

¿Puedes distanciarte de tu propia mente
para así comprenderlo todo?


viernes, 4 de julio de 2014

Diarios




Mi corazón al desnudo.
Es imposible recorrer una gaceta cualquiera, de no importa que día o que mes o que año, sin encontrar a cada línea los signos de la más espantosa perversidad humana, al mismo tiempo que las más sorprendentes jactancias de probidad, bondad, caridad, y las afirmaciones más descaradas sobre el progreso y la civilización.
Todo periódico, de la primera a la última línea, no es más que un tejido de horrores. Guerras, crímenes, robos, impudicias, torturas, crímenes de los príncipes, crímenes de las naciones, crímenes de los particulares, una borrachera de atrocidad universal.
Y es con ese repugnante aperitivo que el hombre civilizado acompaña su comida cada mañana. Todo en este mundo suda el crimen: el diario, la muralla y el rostro del hombre.
No comprendo que una mano pura pueda tocar un diario sin una convulsión de repugnancia.

Charles Baudelaire - Diarios Íntimos


Plegaria




Mi corazón al desnudo.
Dios y su profundidad.
No se puede carecer de espíritu y buscar en Dios el cómplice y el amigo que siempre faltan. Dios es el eterno confidente en esta tragedia en la cual cada uno es el héroe. Quizás haya usureros y asesinos que dicen a Dios: "¡Señor, haz que mi próxima operación resulte!" Pero la plegaria de esa gente vil no estropea el honor y el placer de la mía.

Charles Baudelaire - Diarios Íntimos


jueves, 3 de julio de 2014

Lazos divinos




Aquellos que a través de las cosas saben tocar los lazos divinos que las atan, no disponen de ese poder permanentemente. El alma está plena de sueño. El alma no ejercitada lo está más aún. ¿Cómo esperar de éstos que sean golpeados con la revelación como por el rayo? Porque solo encuentran el rayo quienes reciben de él su solución, quienes aguardaban ese rostro porque estaban construidos para ser abrasados.

Antoine de Saint-Exupéry - Ciudadela, Cap. CXX


El hombre es aquel...




Por cierto, probablemente muchos lenguajes te expliquen el mundo o a ti mismo. Y que se hagan la guerra. Cada uno coherente y sólido. Y sin que nada los desempate. Sin que esté tampoco en tu poder el argumentar contra tu adversario, porque tiene tanta razón como tú. Porque lucháis en nombre de Dios.
"El hombre es aquel que produce y consume..."
Y es verdad que produce y consume.
"El hombre es aquel que escribe poemas y aprende a leer los astros..."
Y es verdad que escribe poemas y estudia los astros.
"El hombre es aquel que solo encuentra en Dios la beatitud..."
Y es verdad que aprende la alegría en los monasterios.
Mas está por decir algo del hombre que contenga todos los enunciados, que dan nacimiento a los odios. Porque el campo de la conciencia es minúsculo y el que ha encontrado una fórmula cree que los otros mienten o están en el error. Pero todos tienen razón.

Sin embargo, como he aprendido con una evidencia soberana de mi vida de todos los días que producir y consumir es, como las cocinas del palacio, no lo más importante, sino únicamente lo más urgente, quiero el reflejo en mi principio. Pues la urgencia no me sirve de nada y podría decir también: "El hombre es aquel que no vale más que en buena salud...", y deducir una civilización en la cual bajo el pretexto de esa urgencia, instalo al médico como juez de las acciones y de los pensamientos del hombre. Mas también ahí, como he aprendido de mí mismo que la salud no era más que un medio y no un fin, quiero también el reflejo de esa jerarquía en mi principio. Porque si tu principio no es absurdo, probablemente traerá la necesidad de favorecer la producción y la consumición, o el anhelo de la disciplina por la salud. Pues lo mismo que la semilla, que es una, se diversifica según crece, lo mismo que la civilización de la imagen, que es una, te mueve según tu cuadro o tu estado, no hay nada que mi principio no gobierne a fin de cuentas.
Diré, pues, del hombre: "El hombre es aquel que no vale más que un campo de fuerza, el hombre es aquel que no comunica más que a través de los dioses que concibe y que gobiernan él y los otros, el hombre es aquel que no encuentra alegría más que cambiándose por su creación, el hombre es aquel que no muere dichoso más que si se delega, el hombre es aquel por quien agotan las provisiones y para quien es patético todo conjunto que quiere conocer y se embriaga si se encuentra, el hombre es aquel también que..."
Me conviene formularlo de tal manera que sus aspiraciones esenciales se vean sometidas y desarregladas. Porque si hay que arruinar el espíritu de creación para fundar el orden, ese orden no me concierne. Si hay que borrar el campo de fuerza para agrandar el perímetro de su vientre, ese perímetro de su vientre no me concierne. Igual que si hay que hacerlo podrir por el desorden para agrandarlo en su espíritu de creación, esa suerte de espíritu que se arruina a sí mismo, no me concierne. E igual que si hay que hacerlo perecer para exaltar ese campo de fuerza; porque entonces hay un campo de fuerza, pero no existe el hombre, y ese campo de fuerza ya no me concierne.
Luego, yo, el capitán que vela sobre la ciudad, hablaré esta noche acerca del hombre, y de la pendiente que crearé, nacerá la calidad del viaje.

Antoine de Saint-Exupéry - Ciudadela, Cap. CXLI


El Maestro y el Pájaro

  El maestro y el pájaro Un sabio maestro quería evaluar la madurez y comprensión de sus tres alumnos más dedicados.  Un día, los llamó, le ...