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domingo, 31 de marzo de 2013

Barrer los pensamientos





Cada vez que se alce un pensamiento, arrójalo lejos.
Dedícate a barrer los pensamientos.
Barrer los pensamientos significa meditar.
Cuando se dejan de lado los pensamientos, aparece "el rostro original".
Los pensamientos son como nubes: cuando aclara, aparece la luna. Esa luna de eterna verdad es "el rostro original".


Shuho Myocho (Japón, 1282–1337)

domingo, 17 de febrero de 2013

El bambú aguanta el peso




Los enebros del templo han estado en pie durante muchos años, e incontables visitantes han descansado a su sombra. Ahora están envejeciendo. Sus pesadas ramas empiezan a debilitarse y a romperse.

Cerca, un roble enorme yace en el suelo: un siglo de crecimiento desarraigado en un momento, como una rama. Tras los árboles se alzan los altos bambúes. Como si fueran grullas, se aguantan inmóviles. Una pierna delgada las sostiene imperturbables entre la hierba y el cielo abierto. A principios de la primavera, el sol se filtra entre sus delgadas hojas verdes. Los jóvenes retoños se estiran hacia el brillo del sol. Sus padres se balancean bajo la luz del sol por encima de ellos.

El sonido del viento llega desde el bosque. Como si se tratara de un millar de manos ondulando al viento, las hojas de todas las cañas giran lentamente.

Por debajo de los retoños inclinados, el tallo del bambú está ligeramente curvado. Toma la fuerza de todos los elementos: resistente, arraigado, tranquilo. Al contrario que los árboles que se rompen y caen, su tallo es solo un hueco, nada más. Su fuerza reside en su vacío.


Extraído del libro Chi Kung - El Camino de la Energía, de Lam Kam Chuen


lunes, 20 de febrero de 2012

La vía del sosiego


En el célebre relato histórico conocido como Romance de los Tres Reinos, se cuenta cómo el reino de Wei logró por fin la reunificación del país.



En aquellos tiempos vivía en el reino de Shu un gran general, experto en las artes militares, de nombre Zhuge Liang. Se trataba de un gran estratega, prudente y astuto, que había tratado en numerosas ocasiones de provocar al reino de Wei para que éste le declarara la guerra, pero nunca lo había conseguido. Decidió pues prepararle una trampa y para ello envió un emisario al reino de Wei, con un regalo precioso para ser entregado al primer ministro Sima. Éste abrió el paquete lleno de curiosidad. En su interior había un magnífico casco de mujer, totalmente adornado con collares de piedras preciosas que relucían con mil fuegos. era una forma de decirle que en el reino de Shu le tenían por un gallina, por alguien tan miedoso como una liebre, que no se atrevía a entablar batalla. Sin perder la sangre fría, Sima Yi se puso a reflexionar y entendió que la intención era provocar en él una gran cólera que le llevara a declarar la guerra. Soltó entonces una gran carcajada y dijo:
- Zhuge Liang a ideado sin duda una hábil estratagema, realmente no le faltan buenas ideas. - Después, dirigiéndose al emisario, le preguntó: En tiempos normales, ¿Cómo se comporta Zhuge Liang?
El emisario respondió:
- Nuestro primer ministro está desbordado por el trabajo, no tiene tiempo ni para comer ni para beber, se ocupa personalmente de todos los asuntos, ya sean grandes o pequeños. Llega incluso a apalear personalmente a los soldados que transgreden el reglamento. Todo debe ser aprobado por él. Le admiramos enormemente.
Al escuchar esto Sima Yi perdió las ganas de reir y, dirigiéndose a sus ministros, dijo:
- No hace falta mandar ningún ejército para derrotar a Zhuge Liang, no vivirá mucho tiempo porque se dirige hacia su propia ruina.
En efecto, poco tiempo después Zhuge Liang moría. De este modo Sima Yi se hizo con facilidad del reino de Shu sin perder un solo soldado, logrando así la reunificación del país.


Extraído del libro " Qi Gong - La vía del sosiego", de Liu Dong. Biblioteca de la Salud, Ed. Kairós.


viernes, 30 de septiembre de 2011

El Arbol en Flor


La estación cambia imperceptiblemente. La luz del amanecer es pálida.
Las nubes van a la deriva en el horizonte. A lo lejos nada se mueve.
Es un amanecer tranquilo.



El árbol permanece inmóvil, pero está cambiado. El aire de la mañana es cálido, la hierba está húmeda. Las diminutas criaturas de la tierra se mueven en el suelo.

Las crecidas raíces del árbol se extienden en la tierra, llenas de incontables cambios en su mundo oscuro y húmedo. Sus finos filamentos absorben el rocío que briila en el suelo.

La tierra asciende a través del árbol. En el interior de su poderoso tronco, la vida se estremece y despierta. Inmenso y solitario, el árbol está dando a luz.
Se abren nuevos brotes en el aire. Emergen hojas rizadas en miniatura, el producto de los meses tranquilos y solitarios del invierno.

El árbol está profundamente sumido en el crecimiento. Su corteza está tensa. Innumerables células están dando a luz.

Los vientos de la mañana soplan a través del árbol que crece. En cada rama, los capullos y flores tiemblan bajo la brisa. A cada rayo de sol aparecen nuevas hojas. Los poros abiertos de las hojas respiran y llenan sus venas. 
El árbol está envuelto por el silencio como una cascada. Permanece paralizado, inmóvil entre el potente tirón de todos los filamentos de sus raíces y los pétalos fragantes y evanescentes de sus ramas.



Extracto del Libro El Camino de la Energía - Lam, Kan Chuen



sábado, 17 de septiembre de 2011

El Arbol en Invierno


Esta es la época de la regeneración oculta. La niebla flota sobre el suelo.
En los campos se forma escarcha.

El árbol está inmóvil. Se alza solo y tranquilo. En la oscuridad del amanecer, la naturaleza duerme. No hay movimiento en el aire, ninguna señal de temblor en las ramas. El árbol está silencioso en la oscuridad como una piedra: como un pilar en el patio de un templo vacío.


Un sonido distante rompe la tranquilidad. Los primeros rayos de luz del día avanzan sobre la tierra. La sombra del árbol se mueve con el amanecer, pero el árbol está inmóvil.

La tierra de debajo del árbol está helada. Sobre la tierra, la corteza está fría, las ramas están rígidas. Un caminante podría preguntarse si el árbol vivirá en primavera.

Pero por debajo del suelo la tierra es cálida. El peso de todo el árbol desciende a las raíces, que son indiferentes al suelo helado, crecen hacia adentro de la tierra.

El árbol no tiene miedo. Había sido una semilla: sabe que la tierra lo sustenta. En su corazón se forma un anillo vital. Alrededor de su columna vertebral, surge una nueva vida que proviene de la tierra, mientras los copos de nieve caen sobre el árbol inmóvil y silencioso.


Extracto del Libro El Camino de la Energía - Lam, Kan Chuen

Como estrellas

  "La mayoría de los seres humanos son como hojas que caen de los árboles: vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se pre...