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sábado, 19 de marzo de 2016

Hemos amado juntos tantas cosas




Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos andado tanto sin movernos
que los viajes ahora se descuelgan
como abrigos inútiles.
Movimiento y quietud se han desunido
como grados de dos temperaturas.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos substitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.

Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.

(a Antonio Porchia)



Roberto Juarroz


domingo, 21 de febrero de 2016

Antonio Porchia





Hoy no podría habituarme a cómo seré mañana; mañana sí.


Tanto universo, tanto universo para hacer funcionar un cerebro, un pobre cerebro.


Herir al corazón es crearlo.


Cuando ya nada me quede, no pediré más nada.


Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.


Te depuras, te depuras… ¡Cuidado! Podría no quedar nada.


Quien te quiere, si te quisiera solamente a ti, no podría quererte, porque no sabría como a quién ni como a qué quererte.


El hombre es débil y cuando ejerce la profesión de fuerte es más débil.


Se va igualando todo. Y es así como se acaba todo: igualándose todo.


He sido para mí, discípulo y maestro. Y he sido un buen discípulo, pero un mal maestro.


Un amigo, una flor, una estrella no son nada, si no pones en ellos un amigo, una flor, una estrella.


Nadie es luz de sí mismo: ni el sol.


Los niños que nadie lleva de la mano son los niños que saben que son niños.


Un corazón grande se llena con muy poco.


Nadie te ha dado nada por nada si nadie te ha dado el corazón, porque sólo el corazón se da por nada.


A veces necesito la luz de un fósforo para alumbrar las estrellas.


Quien ha hecho mil cosas y quien no ha hecho ninguna, sienten iguales deseos: hacer una cosa.


Cuando me acerco a un alma, no llevo el deseo de conocerla; cuando me alejo, sí.


No me hables. Quiero estar contigo.


Quien hace un paraíso de su pan, de su hambre hace un infierno.



Antonio Porchia



Como estrellas

  "La mayoría de los seres humanos son como hojas que caen de los árboles: vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se pre...