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sábado, 25 de junio de 2016

Ira




Cuentan que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana. Cuando llegó a su presencia, habló de este modo:
-Señor, quiero solicitar tu ayuda, ya que tengo fuertes arranques de ira que están haciendo mi vida muy desgraciada. Yo sé que soy así, pero también sé que puedo cambiar si usted me aconseja. Lo que me cuentas es muy interesante -dijo el anciano-. De todas maneras, para poder tratar bien tu problema es necesario que me muestres tu ira y así pueda saber de qué naturaleza es. -Pero ahora no tengo ira -argumentó el hombre. -Bien -contestó en anciano-, lo que tendrás que hacer en este caso es que la próxima vez que la ira te invada, has de venir lo más deprisa posible a enseñármela. El hombre iracundo se mostró de acuerdo y regresó a su casa. Pero pocos días después se encontró de nuevo con otro ataque de cólera y marchó rápidamente a ver al anciano. Sin embargo, ocurría que el viejo habitaba en lo más alto de una colina muy alejada, así que cuando por fin alcanzó la cima y se presentó al sabio...-Señor, estoy aquí de nuevo como me dijiste. -Estupendo, muéstrame tu ira. Pero al pobre hombre se le había pasado la ira durante la subida. -Es posible que no hayas venido lo suficientemente rápido -dijo el anciano-. La próxima vez corre mucho más deprisa y así llegarás todavía con ira. Pasados unos días, al hombre le asaltó otro fuerte ataque de cólera y recordando la recomendación del sabio, comenzó a correr cuesta arriba todo lo rápido que pudo. Cuando media hora después llegó completamente agotado a casa del viejo, éste le reprendió severamente: -Esto no puede continuar así, otra vez llegas sin ira. Creo que debes esforzarte aún más y tratar de subir las cuestas mucho más deprisa. De otro modo no voy a poder ayudarte. El hombre marchó entristecido, jurándose a sí mismo que la próxima ocasión correría con todas sus fuerzas para llegar a tiempo de mostrar su ira.
Pero no ocurrió así. Una y otra vez subía la cuesta, ya cada ocasión llegaba más y más fatigado y desde luego sin un asomo de ira. Un día que llegó especialmente extenuado, el maestro, por fin, le dijo: -Creo que me has engañado. Si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela. Has subido a mi casa veinte veces y nunca has sido capaz de mostrarla. Esa ira no te pertenece. No es tuya. Te atrapa en cualquier lugar y con cualquier motivo y luego te abandona. Por tanto, la solución es fácil: la próxima vez que quiera llegar a ti, no la recojas.


Extraído del libro "120 Cuentos de Oriente"


lunes, 21 de marzo de 2016

La elegancia del mono




En el curso de sus peregrinaciones entre los cinco picos cubiertos  por brumas centelleantes, Zhuangzi se cruzó con el rey y su séquito, que habían ido a hacer una comida campestre a orillas del lago de la Tranquilidad celestial. El sabio llevaba puesto un vestido de tela toscamente remendada, sus sandalias agujereadas estaban atadas con trozos de cordel.
-¡En qué miseria has caído, Maestro!-, exclamó el monarca.
-La indigencia no es desamparo -contestó Zhuangzi-. La única desgracia de un sabio es no poder transmitir su comprensión del Tao. ¡Esta época no es fausta para los filósofos, eso es todo!
-¿Qué quieres decir? -preguntó el rey.
-Cuando el mono está en los árboles, vuela de rama en rama, tan airoso como un pájaro. ¡Pero cuando se desplaza entre monte bajo y hierbas altas, su paso es ridículo! Así como el sabio que no tiene adeptos entre los príncipes de su tiempo pasea andrajoso. ¡Pero qué importa! Si tiene discípulos que ponen en práctica sus palabras, su corazón está plenamente satisfecho. ¡En ésto consiste su verdadera riqueza, pues el conocimiento que transmites te pertenece para la eternidad!

Cuentos de los sabios taoístas - Pascal Fauliot


viernes, 5 de febrero de 2016

Sunzi




Sun Wu, oriundo del Estado de Qi, fue recibido en audiencia por el rey de Wu, He Lu, con la intención de discurrir sobre el arte de la guerra.
El monarca dijo: "He leído vuestros trece capítulos, pero ¿podría concederme una prueba de su arte?".
"Por supuesto", contestó Sun Wu.
"Y ¿se atrevería a hacerlo con mujeres?", insistió el soberano.
"Por qué no", replicó el estratega.
Con tal fin el monarca le concedió las ciento ochenta mujeres más hermosas de su corte. Sun Wu las dividió en dos grupos,dispuso que las dos concubinas favoritas del rey tomaran el mando de cada una delas dos unidades y las armó con alabardas.
Entonces preguntó a las mujeres: "¿saben dónde se encuentra el corazón, la derecha, la izquierda y la espalda?".
"Si", contestaron las mujeres.
"Cuando diga "Adelante", marchad en la dirección de vuestro corazón; cuando diga "Izquierda", hacedlo en la dirección de vuestra mano izquierda; cuando diga "Derecha", hacedlo en la dirección de vuestra mano derecha; y cuando diga "Atrás",hacedlo en la dirección de vuestra espalda".
"Entendido", dijeron ellas.
Habiendo establecido esas órdenes, preparó el hacha de mando, se dirigió hacia ellas y les explicó varias veces el sentido de las instrucciones. Tras esto batió el tambor con la orden de marchar hacia la izquierda, mas las mujeres se echaron a reír.
El Maestro Sun dijo entonces: "Si las órdenes no están claras y las instrucciones nohan sido debidamente explicadas, la culpa es del general".
Repitió las órdenes y volvió a explicar las instrucciones varias veces. Después batió el tambor con la orden de marchar hacia la izquierda, pero las mujeres estallaron de nuevo en carcajadas.
El Maestro Sun dijo en esta ocasión: "Si las órdenes no están claras y las instrucciones no han sido debidamente explicadas, la culpa es del general; pero si, tras haber sido perfectamente aclaradas los soldados no las obedecen, la culpa es de los oficiales".
Y se dispuso a decapitar a las responsables de cada sección. El monarca que contemplaba el suceso desde la terraza, al ver con horror que sus dos amadas concubinas iban a ser ejecutadas envió un mensajero al Maestro Sun con la siguiente súplica: "Ya estoy convencido de que es capaz de conducir las tropas. Sin esas dos concubinas los manjares más exquisitos se volverán insípidos para mí. Ruego les perdone la vida".
El Maestro Sun respondió: "He sido investido como general responsable de estas tropas y, en tanto que general, no estoy obligado a obedeceros".
Y, como medida ejemplar, ejecutó a las dos concubinas responsables de cada sección al mismo tiempo que las sustituía por las dos siguientes. Entonces, batió una vez más el tambor: izquierda, derecha, adelante, atrás, todas las mujeres efectuaron los ejercicios a la perfección sin atreverse a pronunciar una sola palabra.


Anécdota redactada por el historiador Sima Quian, sobre el primer encuentro entre el conocido estratega Sun Zi y el monarca He Lu

El Arte de la Guerra - Sunzi, traducción de Albert Galvany, Editorial Trotta, Pliegos de Oriente

viernes, 6 de junio de 2014

Del uso de las parábolas




El venerable consejero Hui era escuchado por el emperador.
Un cortesano celoso de su influencia dijo un día al monarca:
-Su Grandeza, es realmente un fastidio tener que soportar en los consejos de ministros las interminables digresiones de ese viejo senil. ¿Habéis observado que ha adoptado la enojosa costumbre de ilustrar sus palabras con toda clase de cuentos, anécdotas y leyendas? Pedidle, por favor, que no siga utilizando todos esos apólogos que nos embrollan la mente y nos hacen perder un tiempo precioso.
En la siguiente apertura de sesión del consejo, el emperador pidió solemnemente al anciano que en lo sucesivo expresara su pensamiento sin rodeos, ¡y sobre todo que dejara de distraer a la asamblea con fábulas¡ Hui inclinó su cráneo cano, enderezó su rostro, tan impenetrable como una máscara de ópera, y dijo:
-Majestad, permitidme que os haga una pregunta. Si le hablo a alguien de una ballesta, y mi interlocutor desconoce por completo de qué se trata, y yo respondo que una ballesta se asemeja a una ballesta, ¿comprenderá de qué estoy hablando?
-Ciertamente no -contestó el soberano barriendo con la mirada las vigas del techo.
-Bien -siguió el viejo consejero-, pero si le digo que una ballesta se asemeja a un arco pequeño, que la caja es de metal, la cuerda de fibras de bambú, y que en consecuencia es más potente: si le digo además que la ballesta lanza proyectiles más pequeños y más sólidos que las flechas, guiados por un canal de madera, y que posee por tanto mayor precisión que un arco, ¿comprenderá entonces mi interlocutor de qué se trata?
-¡Evidentemente! -exclamó el emperador, agitando sus mangas de brocado.
-De este modo -prosiguió el patriarca -debo recurrir a una imagen que mi interlocutor conozca para explicarle lo que no entiende. Y lo propio de las parábolas es hacer accesible una idea sutil. ¿Seguís, pues, siendo del parecer, Majestad, de que renuncie a expresar mi pensamiento con ayuda de algunos cuentecillos inventados y muy instructivos?
-Claro que no -respondió el soberano lanzando una mirada divertida al cortesano celoso a quien obstinadamente se le iban los ojos hacia sus escarpines de fieltro.

Del libro "Cuentos de los Sabios Taoístas, de Pascal Fauliot. Paidós Orientalia
ISBN 978-84-493-2798-8


domingo, 6 de abril de 2014

El santuario de la cumbre




La cumbre, el monasterio.
Ya es noche. Alzo la mano
y toco a las estrellas.
Hablo en voz baja: temo
que se despierte el cielo.

Li Tai Po


Conversación en la montaña




¿Me preguntas por qué habito
en estas colinas verdes jade?
Yo sonrío. No hay palabras para expresar
el sosiego de mi corazón.
¡Que fascinante la flor del melocotón
arrastrada por la corriente del agua!
Aquí vivo en otro reino
más allá del mundo de los hombres.

Li Tai Po


sábado, 21 de diciembre de 2013

Dragón II




Dragón II


Las claves de su personalidad


Ambición:

¡Se le queda corta esta palabra! Para algunos, la ambición es como una montaña que se sube piedra a piedra. El dragón, en cambio, piensa que ha nacido en la cumbre del Himalaya y que, desde allí, debe construirse un edificio cuya sombra abarcaría el mundo entero. Se cree infalible, como los mismos dioses; su suerte le permite estar a la altura de sus ambiciones y, como no teme el vértigo de las alturas,cabe preguntarse, cuando se le oye soñar en voz alta, si sabría conformarse con dominar la armonía del cielo y de la tierra… Guerrero de causas perdidas, los obstáculos y las dificultades serán un estímulo para él.
Si su vida fuera llana como una pradera, se moriría de aburrimiento y se refugiaría en el sueño y el opio.

Amistad:

Fascinante, escuchado y adulado, el Dragón vive con una corte de súbditos que beben sus palabras como si fueran licor de arroz, pues tiene una enorme capacidad para las relaciones públicas. Puede hablar de cualquier tema, pues su espíritu crítico y analítico comprende muy rápidamente la situación en la que se encuentra. Nadie se aburre con él, y sus amigos le profesan una fidelidad que se asemeja a la abnegación. No obstante, si hace favores, será para defender un proyecto en el que se pongan de relieve sus capacidades. Molestarle en sus alturas por una cuestión trivial, podría dañar su susceptibilidad. Cuando da un consejo es para que sus amigos lo sigan, de lo contrario les borra de su memoria, pues considera que no puede perder el tiempo. Sus amistades son muy fluctuantes, su grupo de amigos se renueva continuamente. Todo el mundo sueña con ser su amigo, pero, como sabe que puede escoger, pocos son los elegidos. Solo el Mono y la Rata pueden pretender permanecer a su lado durante varias lunas.

Amor:

"Cuando encuentres una persona que pueda permanecer en pie, frente a ti, bajo el sol de mediodía, y veas en ella, a pesar de todo, puntos de sombra donde solo tu alma pueda penetrar, ese día te encontraras frente al amor ideal que ni las estaciones alteran..."
Estos versos pertenecientes a una canción popular, retratan al Dragón frente al amor. Idealista, quiere encontrar la perfección. Sin embargo su capacidad para el análisis le muestra enseguida los desencantos de la ilusión. Durante mucho tiempo se encontrará así, buscando constantemente, siempre amado, siempre deseoso de amar y desolado por no poder soportar los defectos del ser querido que, instantáneamente, se desacredita ante sus ojos.
Es demasiado sincero para jugar con los corazones, pero esta sinceridad le impide quedarse allí donde se aburre. Pues quiere algo nuevo cada día, un jardín de flores en incesante renacer. Una vez encontrada la perla, ésta tendrá que adularlo, aplaudir sus proezas y dejarlo libre como el viento. Y aunque la puerta esté abierta, se le olvidará partir...

Astucia:

"El hombre astuto se dejará ver en el Camino, el hombre que sigue el Camino no conoce la astucia, el sabio sortea los peligros del Camino..."
El Dragón, por su parte, sortea los peligros de todos los Caminos y prefiere no seguir nada más que su propio Camino. No es un ser astuto, es lúcido.

Aventura:

Si esta palabra no existiera, tampoco existiría el Dragón. ¡Hasta tal punto el nacido bajo este signo vive la aventura!
Le gustan exclusivamente los desafíos que lanza a los cuatro vientos, el riesgo, las grandes batallas donde su alma de líder puede explayarse, dando órdenes y contraórdenes a una armada dócil y obediente.
Cuanto más imposible parezca el recorrido, ¡más temblarán de alegría las escamas del dragón!
Que nadie se atreva a obstaculizarle el camino hacia la gloria, pues desvastaría con su fuego toda la Tierra y el jazmín cesaría de perfumar el aire ya quemado.

Compañero de viaje:


Dragón/Mono

Si por lo menos este Dragón no tuviera esa pretenciosa afición de aparentar, sería un genio querido por todos e incluso divertido.
Le gusta tirar de los hilos de una humanidad a la que conoce de memoria, convirtiéndose en el emperador de las marionetas. A veces, la astucia y la lucidez del Mono le causan daño, pues, bajo sus payasadas, esconde una gran tristeza porque no puede ser más superficial para amar en paz.

Cualidades:

Que el Dragón intente leer estas líneas con la modestia de la que carece, pues es: afortunado, perseverante, trabajador, audaz, optimista, inteligente, perspicaz estratega, excelente maestro, independiente, cultivado, leal, franco y conquistador.

Defectos :

Que el Dragón lea estas líneas él solo, pues su gran susceptibilidad le impide compartirlas con nadie, ya que es: intolerante, despótico, rebelde, megalómano, orgulloso, susceptible, testarudo, belicoso, despreciable e impaciente.

Dragón/madera

Es un Dragón creativo. Será menos autoritario que los otros, pues, curioso por naturaleza, sabe ponerse a veces él mismo en entredicho. posee una doble tendencia: por un lado sueña con crear y siente la turbación de lo artístico y, por otro, su realismo le empuja a exigir resultados concretos. Extremadamente perfeccionista, puede no obstante hacer concesiones.

Enemigos:

El Dragón cada día se va haciendo más enemigos, incluso entre sus antiguos amigos, que ya no quieren seguirle. Efectivamente, puede ser rencoroso, pero no tiene tiempo de preocuparse de sus enemigos. Son sus enemigos precisamente los que sí piensan en él, pero no hace ni caso, pues sabe que "el viento disemina las palabras venenosas por los campos, donde se pudren solitarias..."

Envidia:

El Dragón no soporta no ser el centro de las preocupaciones de los demás, cuando él así lo desea. Si siente que alguien se le escapa, su pasión se encenderá y su envidia no tendrá límites. Su necesidad de sinceridad total en el ámbito de los sentimientos le confiere una total intransigencia en lo que respecta a la disponibilidad y la fidelidad del ser querido. Si le engañan, puede llegar a los extremos más insospechados. Es preferible contarle todo; no obstante, no se le escapa nada, aunque ante una falta que le haya sido confesada sería un poco más magnánimo.

Familia:

Como tiene que explorar muchas tierras y conocer gente muy diversa y como también cree en el amor ideal..., creará una familia en un momento avanzado de su vida. Le gustará entonces tener niños, a los que considera sinceramente el futuro del mundo…si siguen sus preceptos. Muy apegado a la educación, será un padre (madre) a la vez autoritario y benévolo, pues, fuera de la educación tradicional, les dará una total libertad de acción. No es fácil tener un padre (madre) Dragón, adulado por todos, que hace respetar su ley en su casa a grandes voces e incluso con severidad..., para después sentirse abandonados al mundo desde muy jóvenes. No obstante, los que superan este tipo de educación serán personas muy libres.

Fantasía:

Su fantasía sigue una lógica inquebrantable: que el mundo sea igual que sus propios fantasmas. ¡Si no lo es, seguirá una lógica interna desafiando la lógica de la realidad, a la que despreciará abiertamente! Si hay una tormenta terrible y él ha decidido que hace un sol radiante, se irá a pasear sin protegerse…¡y solo su cabeza será impermeable a las exhortaciones de los que le rodean!

Felicidad:

Su contagioso optimismo hace de él una persona dotada para la felicidad; pues sabe obtenerla de su descomedimiento imperial.
Si una sombra viene a apagarla, la combatirá, obteniendo alegría y emoción de esta lucha.
La felicidad no tiene el mismo sentido para todo el mundo, y serían necesarias tantas palabras como especies de flores hay para denominar la que corresponde a cada uno.
La felicidad del Dragón no es tranquila, está tejida en una malla de cotidianeidades y bienestar.
No intenta imitar la felicidad que reina en la casa de los demás. Se considera una persona excepcional con su propia felicidad, más allá de las contingencias de los débiles.
Que nadie intente juzgarle, las palabras de los demás no le afectan. Su felicidad consiste en vivir majestuosamente el instante presente dilatándolo hasta la eternidad.

Fidelidad:

Hasta que no encuentre la estabilidad en su pareja ideal, el Dragón cambiará de compañero con facilidad. Lo hará sin diplomacia, con una franqueza a veces cruel. No obstante, una vez que sienta la pasión, así como exige lo mejor del otro, también dará lo mejor de sí mismo y nunca soñará con un acto tan bajo como el de faltar a la fidelidad prometida. Se convierte en el garante de un hogar estable..., que deberá aguantar a cambio sus cambios de humor. Solo es fiel cuando ama profundamente, y se considera libre de marcharse una vez apagado el sentimiento, aunque tenga quince hijos..., a los que  se llevará bajo el brazo.

Fuerza:

Es como su valentía: natural. Posee tal confianza en sus posibilidades, que no le parece necesario utilizar su fuerza para poner remedio a los asuntos. Como el río que corre sin cesar, como la sangre que circula por su cuerpo y por las venas del mundo, su fuerza es inagotable. posee la fuerza de la palabra, la resistencia y la vitalidad. Solo le falta la fuerza de saber detenerse a tiempo...

Honor:

Leal y honrado, el Dragón respeta muchísimo el honor, aunque solo su propio código del honor, que se asemeja al de los guerreros de antaño. Puede incluso llegar al fanatismo si una idea es útil a su ideal. Y si alguien cae en falta, su cólera será venenosa.

Hospitalidad:

Su puerta estará majestuosamente abierta a todos, pues es generoso por naturaleza. No obstante, le gustará sentirse rodeado de gente muy especial, pues necesita constantemente reflejarse y fortalecerse en la mirada de los demás para reafirmar su superioridad. Sin embargo, si está de un humor de perros, ni los propios dioses podrían forzar su puerta, pues sabe protegerse contra todo. le gusta dar solo que realmente desea dar, nunca más, y jamás será una persona servil. Sus recepciones serán grandiosas, desmesuradas y fastuosas; adora los ritos y los protocolos, que adorna ingeniosamente con su grandilocuente fantasía.

Ideal:

¡Una palabra mágica para este ser mítico! Mitad hombre, mitad dios, se pasará la vida en busca de un ideal que desearía desalojar del jardín de los dioses, para llevarlo al hogar de su vida terrenal. A veces, su espíritu debe volver al ámbito celeste, del que siente nostalgia, intentando recrearlo en la Tierra, para extraer de él su esencia divina. No es necesario decir que sus ideales nobles y elevados son incomprensibles para el común de los mortales, casta a la que está seguro de no pertenecer.

Imaginación:

Cuando no sueña con ser el dueño de los cielos y la tierra, pone su imaginación al servicio de las grandes hazañas. Sus ideas, siempre originales, incluso las más simples, proporcionan a los objetos una dimensión superior. Y si por casualidad su compañero de viaje le hace regresar a la realidad, se convertirá en un niño grande y, antes de dormirse, se inventará cuentos y creerá vivir en palacios que brillarán como mil fuegos artificiales.

Infancia:

Es, en cierto modo, el niño prodigio del que todos los antepasados se enorgullecen. Sin embargo, el niño Dragón se ahoga enseguida en un universo que muy pronto aprende a juzgar, y solo sueña con romper el cascarón familiar, demasiado reducido para él, e iniciar el vuelo.
Colérico, nervioso y orgulloso, se enfrentará al cabeza de familia como un verdadero guerrero que ya conoce la medida de su adversario. Amable y servicial, no deja de juzgar tampoco a sus hermanos mayores, no se calla ante ellos; abandonará lo antes posible a su familia, con la que mantendrá unos lazos a veces afectuosos y, generalmente, lejanos y condescendientes. No tiene la sensación de haber sido educado, sino de haber sido "guardado", matiz que no olvidará jamás, a menos que haya tenido un padre (madre) Mono, pues éste seguirá siendo su amigo y su igual.

Inteligencia:

Posee un gran poder analítico y de síntesis. Además, el don de la clarividencia le permite analizar minuciosamente tanto a los hombres como las situaciones. Poco influido por las opiniones comunes, su juicio será tajante y dominador, pero digno de gran confianza.

Matrimonio:

Como no le es fácil encontrar a su compañero ideal, el Dragón se casará generalmente muy tarde, después de haber hecho pasar a su compañero un buen número de pruebas. Una vez hecho esto, será el líder absoluto de la pareja, protegiendo a su familia, pero sin tolerar ninguna rebelión. ofrecerá todo lo que posee a su compañero ideal, que, si sabe estar a la altura de las circunstancias, puede estar seguro de encontrar en el Dragón "una cueva cosida en oro y piedras preciosas" para él sólo, pues éste no cesará de colmarle y protegerle.

Orgullo:

Esta palabra se queda demasiado corta para calificar el descomedimiento del Dragón. Si un viajero hiere su orgullo, su cólera quemará las tierras, desde la taiga hasta las grandes montañas. Según él, no es orgulloso, solo es franco en lo que concierne a sus capacidades.

Pasión:

Este signo tan cerebral desconfía de las pasiones, pero cae siempre en ellas, pues son el motor de su existencia. Una vez que el rayo de la pasión le ha rozado, el Dragón sale de las entrañas de la tierra para saciar sus deseos en ese mismo instante.
Su afición a las técnicas estratégicas le proporciona los medios necesarios para llegar rápidamente a "romper el fruto" de su pasión.

Pereza:

¡Que palabra más ajena al Dragón, cuya vida se compone únicamente de acción! Como para él el trabajo es un placer, el descanso y, sobre todo, la pereza serían una verdadera prisión. "…El trabajo es un descanso para los que son felices de aceptar el largo trayecto del Camino..."

Prudencia:

El Dragón, como cualquier signo extremista, tiene dos caras: una analítica, que le permite avanzar por terreno seguro; otra pasional, que puede hacerle perder todo sentido de la medida y la prudencia más elementales. Nunca se sabe qué cara mostrará el Dragón...

Rencor:

Su cólera es tan violenta que nadie puede olvidarla. Sin embargo, él enseguida borra de su memoria a los que considera indignos de que se pronuncie su nombre. ¡No es rencoroso por desprecio!

Reputación:

Así como necesita sentirse rodeado y admirado, se ríe totalmente de la opinión de los demás. Este semidios se considera más allá del pensamiento del vulgo. Solo le importa la idea que tiene de sí mismo.

Salud:

Es tan robusto como el granito; su naturaleza le protege durante mucho tiempo de las enfermedades enviadas por Wen-Chen, dios de las Pestilencias. No obstante, su incapacidad para descansar le expone al cansancio nervioso.
Le interesa, por tanto, consultar regularmente a un acupuntor que haga circular las energías del equilibrio en su organismo.

Seducción:

El Dragón, contrariamente a lo que pueda pensarse, es extremadamente tímido.
Solo empleará el juego de la seducción cuando haya encontrado la estrategia adecuada que le permita no tener que soportar ningún rechazo.
A un nivel más superficial, le gustará seducir por el placer de que lo admiren. ¡Sin embargo, en este caso, su encanto será más activo, sin que él mismo se de cuenta!

Timidez:

Si el Dragón no conoce las ansias de la timidez es porque su capacidad estratégica es lo suficientemente buena como para proporcionarle confianza en sí mismo y en el terreno por el que avanza, incluso en el caso de que al observador exterior esto le parezca que es lo más natural del mundo. "La timidez es, a menudo, la señal del hombre que teme la fuerza de su propio exceso..."

Tradición:

A menos que le sirvan para algún fin específico, el dragón se burla generalmente de las tradiciones, que considera anticuadas e inútiles para los fuertes y los líderes. Sin embargo, a pesar de todo, desearía que su ejemplo se convirtiera en tradición para sus sucesores...

Valentía:

"Los héroes no conocen la valentía, pues desde hace tiempo han olvidado la sombra desvastadora del miedo..."
Por ello, no puede decirse que el Dragón sea valiente ¡puesto que no teme a nada ni a nadie!

Voluntad:

Su voluntad es sólida y precisa como el filo del sable de un guerrero. Y, si no pudiera ejercerla hacia el exterior, volvería esa fuerza contra sí mismo.


Horóscopo Chino, Laurene Petit / Shao-Hin, El Dragón


Dragón




Termina un año complicado, difícil, de esos que te dejan chamuscado y tirado en algún rincón, tratando de recomponerte lo antes posible.
En la búsqueda permanente de entender lo que sucede, y por qué sucede, leo lo que una aproximación esotérica tiene para decir sobre lo que pasó, lo que vendrá y, fundamentalmente, el terreno en el que eso pasado y por venir se desarrolla, es decir, yo mismo...


Dragón


En occidente el dragón es considerado un animal heavy metal, capaz de escupir llamas, devorar princesas, raptar a las ninfas y esconderlas en grutas debajo de la tierra o llevarlas al fondo del mar.
También está asociado a la mitología, remolca nuestros sueños más frenéticos, nuestros temores de caos y aniquilación, una procesión de obsesiones y fantasmas que desde el origen del mundo permanece en nuestro inconsciente.
En oriente, su imagen esculpida en piedra está en cada templo, pagoda, plaza, catedral, para canalizar sus poderes formidables. En China se lo ubica en la cima de los techos o sobre las puertas para desterrar a los espíritus malignos y los demonios. En las celebraciones del año nuevo chino se hacen procesiones por todas las ciudades con dragones de papel que luego se incendian para conmemorar el año que ha transcurrido y el nuevo, que renacerá de las cenizas.
El dragón es una criatura que representa el eco de las profundidades, las más impenetrables dimensiones del alma humana, y ha inspirado en el hombre respeto y miedo.
Aniquilado por el Arcángel o metamorfoseado en un príncipe, el dragón encarna el último paso hacia el retorno al origen cósmico. Es un símbolo esotérico de sabiduría e iluminación.
El dragón es a menudo retratado con muchas cabezas, las cuales representan los diversos impulsos y pasiones de la mente. Estas cabezas simbolizan deseos del inconsciente colectivo: si una es arrancada, otra crecerá en su lugar.
Por lo tanto es necesario llegar a la raíz, al corazón del ser humano: para conquistar al dragón uno debe conquistarse a sí mismo. Por eso se supone que la sangre del dragón lo hace a uno inmortal.
En la mitología abundan leyendas en las que los dragones se casan con seres humanos.
En la India el dragón está considerado el ancestro de los habitantes de Kashmir, se lo representa mitad dragón y mitad humano, de belleza y coraje incomparables.

El dragón y su energía


Dragón de madera
Es un dragón entusiasta, sensible, cálido, intuitivo. Resulta muy amable y justo con los demás. Está abierto a las críticas si algo sale mal. Con respecto a su trabajo, es una persona muy dedicada, quiere mucho lo que hace, le gusta estar al mando y apuesta fuerte para ganar. Tiene un gran potencial creativo. Le encanta ser el centro de atención y lo consigue con su refinamiento, talento y exquisito humor. Ciclotímico, tiende a la melancolía. Cuando esté atrapado, improvisará y saldrá del apuro venciendo los obstáculos. Será un buen padre o madre que se desvivirá por el bienestar de sus hijos.

El dragón y su ascendente


Dragón ascendente mono
Esta increíble combinación da como resultado un ser dotado de cualidades asombrosas. Tiene el don de la palabra y una fuerza de voluntad envidiable. Vivirá rodeado de lujos, glamour y culebrones.


Ludovica Squirru

Extraído de Horóscopo chino 2014, de Ludovica Squirru Dari



viernes, 22 de noviembre de 2013

Realidades




"Cuando, después de la revolución china (se refiere Richard Wilhelm, por supuesto, a la revolución de Sun Yat Sen, de 1911), Tsingtao se convirtió en residencia de buen número de los más renombrados eruditos chinos de la antigua escuela, encontré entre ellos a mi venerado maestro Lao Nai Süan, a quien no solo debo una introducción más profunda a las obras de Mencio (Mong Tse), a la Formación Cultural Superior y a mesura y Medio, sino el que también me abriera por primera vez el acceso a las maravillas del Libro de las Mutaciones. Como hechizado atravesé bajo su experta conducción ese mundo extraño y sin embargo tan familiar. Surgía la traducción luego de detenidas discusiones del texto. Del alemán se retraducía al chino, y tan solo una vez lograda una presentación del sentido del texto cabal y exenta de inexactitudes, la traducción se tenía por válida como tal. En medio de estas tareas irrumpió el horror de la Guerra Mundial. Los eruditos chinos fueron dispersados hacia los diversos rumbos de la rosa de los vientos, y también el señor Lao viajó a Küfu, patria de Kung Tse (Confucio), con cuya familia estaba emparentado. Entonces la traducción del Libro de las Mutaciones quedó detenida, aún cuando, junto a mi desempeño en tareas de la Cruz Roja china que yo dirigía durante el asedio de Tsingtao, mi dedicación a la antigua sabiduría china no cesó ni por un solo día. Extraña coincidencia: allá afuera, en el campamento, el general japonés Kamio leía en sus ratos de recreo las obras de Mencio, y yo, alemán, usaba mis horas libres para sumergirme en las profundidades de la sabiduría china. Pero el más feliz de todos era un viejo chino tan absorbido en sus libros sagrados que ni siquiera una granada que cayó junto a él pudo turbar su calma. Extendió la mano para recogerla -se trataba de una granada fallida- pero la retiró diciendo que estaba muy caliente y  volvió a reclinarse sobre sus libros..."

Richard Wilhelm - Prefacio al Libro de las Mutaciones (I Ching)


jueves, 23 de mayo de 2013

El valor de la vida




Los Ch'in capturaron a una hija del gobernador de Ai. Los primeros días de cautiverio la muchacha empapó su vestido con lágrimas; más tarde, cuando la llevaron al palacio del príncipe y vivió en la riqueza, se arrepintió de su llanto. ¿Cómo saber si los muertos se arrepienten ahora de la codicia con que se aferraron a la vida?.
Un hombre sueña que concurre a un banquete y se despierta para llorar y penar. Otro sueña un entierro y se despierta para asistir a un convite. Mientras soñamos, no sabemos que soñamos. Solo hasta que despertamos sabemos que estábamos soñando. Mientras el Gran Despertador no nos despierta, no sabremos si esta vida es o no un largo sueño. Pero los tontos creen que ya han despertado...

Del libro "Chuang Tzu", de Octavio Paz. Biblioteca de ensayo Siruela.


domingo, 28 de abril de 2013

De las cuatro dependencias





Hay cuatro cosas de las cuales dependen la mayoría de los hombres, que todos codician: larga vida, fama, rango y honores, dinero y bienes.
El continuo deseo de estas cuatro cosas es el motivo principal de que los hombres teman al Demonio, de que se teman unos a otros, de que sientan angustia ante los poderosos y temor al castigo. Sobre este cuádruple temor y dependencia se asienta todo Estado.
Los hombres que sucumben a estas cuatro apetencias viven como insensatos. Les es indiferente que se les mate o se les perdone la vida: ¡el destino les viene impuesto a estos hombres desde fuera!
Pero a quien ama su destino y se sabe identificado con él, ¿qué le importa una vida larga, la fama, el rango o la riqueza?
Los hombres de esta clase llevan la paz dentro de sí. Nada en el mundo puede amenazarlos, nada puede serles enemigo. Llevan el destino en su interior.

Yang Tschou



domingo, 31 de marzo de 2013

Barrer los pensamientos





Cada vez que se alce un pensamiento, arrójalo lejos.
Dedícate a barrer los pensamientos.
Barrer los pensamientos significa meditar.
Cuando se dejan de lado los pensamientos, aparece "el rostro original".
Los pensamientos son como nubes: cuando aclara, aparece la luna. Esa luna de eterna verdad es "el rostro original".


Shuho Myocho (Japón, 1282–1337)

jueves, 31 de enero de 2013

La función en el mundo





"Alcanzar nuestra verdadera naturaleza significa simplemente mantener, de instante en instante, una situación correcta, una relación correcta y una función correcta en este mundo."

Seung Sahn

Frase y fotografía extraídas de:
http://www.facebook.com/elcaminodelmedio?ref=stream



"... una función correcta en este mundo."

Si, ya se, ya van a salir a decirme que el Hombre no cumple función alguna en este mundo, que es totalmente prescindible y demás pero... de ser así, para que estaría en este mundo?
Me gusta creer que estamos porque así debe ser... porque así es. Digo más, ni siquiera tiene sentido plantearse si debemos estar o no, si somos prescindibles o no, estamos y con eso alcanza y sobra. Más aún, no "estamos" acá porque llegamos en una nave espacial, "crecimos acá", somos parte del complejo proceso vital que se generó en este planeta y, por lo tanto, no podemos ser escindidos de ese proceso sin generar cambios en la totalidad.

Como Seung Sahn creo que nuestra tarea sería mantener nuestra función correcta en el fluir universal sin importar el porque ni el hasta cuándo, solo ser parte del conjunto, del universo del que pretendemos bajarnos para así estudiarlo mejor, sin darnos cuenta que no podemos salir y ver desde afuera, cuando creemos que salimos, solo reducimos dramáticamente las variables a estudiar para poder comprender mejor un proceso muy complejo que no puede estudiarse con una herramienta tan precaria.



sábado, 12 de enero de 2013

Sobre la autosuperación


Si buscas al Buda, no verás al Buda;
Si buscas al Patriarca, no verás al Patriarca.
El melón dulce es dulce hasta el tallo.
La calabaza amarga es amarga hasta las raíces.

Goso





Algunos Budas son pequeños y otros son grandes; algunos estudiantes son principiantes y otros están muy avanzados, pero cada uno está "bien" exactamente como está. Porque si intenta mejorarse cae en el círculo vicioso del egoísmo. Tal vez resulte difícil para la mente occidental el apreciar que el hombre se desarrolla más por crecimiento que por autosuperación, y que ni el cuerpo ni la mente pueden crecer forzados. de la misma forma que la semilla se convierte en árbol, el pequeño Buda llega a ser el gran Buda. No es una cuestión de superación, porque un árbol no es una semilla que se ha superado, e incluso es perfectamente acorde con la naturaleza o Tao que muchas semillas nunca se conviertan en árboles. Las semillas a las plantas llevan, y las plantas a las semillas. No es una cuestión de mayor o menor, mejor o peor, porque el proceso se cumple en cada momento de su actividad.


Extraído de "El Camino de la Liberación" - Alan Watts


martes, 1 de enero de 2013

Apegos





Para el ser ordinario, los demás suelen necesitar tolerancia.
Para el ser altamente evolucionado, no hay nada que pueda llamarse tolerancia, porque no hay nada que pueda llamarse otro.
Ha abandonado toda la idea de dualidad y ha extendido su buena voluntad sin prejuicio en todas las  direcciones.
Sin odiar nunca, sin resistir nunca, sin luchar nunca, simplemente está siempre aprendiendo y siendo.
Amar, odiar, tener expectativas: todas estas cosas son apegos.
El apego impide el crecimiento del verdadero ser.
Por ello, el ser integral no está apegado a nada y puede relacionarse con cualquiera con una actitud sin estructuras.
Por esta razón, esta misma existencia beneficia a todas las cosas.
Como puedes ver, lo que tiene forma es igual a lo que no tiene forma, y lo que está vivo es igual a lo que reposa.
Esta es la verdad sutil, no un invento religioso, pero sólo quienes ya están altamente evolucionados lo entenderán.

Hua Hu Ching


Ego




El ego es un mono que salta a través de la selva: totalmente fascinado por el reino de los sentidos,  cambia de un deseo a otro, de un conflicto a otro, de una idea centrada en si misma a la siguiente.
Si lo amenazas, realmente teme por su vida. Deja partir a ese mono.
Deja partir los sentidos. Deja partir los deseos. deja partir los conflictos. Deja partir las ideas.
Deja partir la ficción de la vida y de la muerte. Permanece simplemente en el centro, observando.
Y después olvídate de que estás en él.

Hua Hu Ching


sábado, 18 de agosto de 2012

Forma esto parte de mí?




Cuentan que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana. Cuando llegó a su presencia, habló de este modo:
-Señor, quiero solicitar tu ayuda, ya que tengo fuertes arranques de ira que están haciendo mi vida muy desgraciada. Yo sé que soy así, pero también sé que puedo cambiar si usted me aconseja. Lo que me cuentas es muy interesante -dijo el anciano-. De todas maneras, para poder tratar bien tu problema es necesario que me muestres tu ira y así pueda saber de qué naturaleza es. -Pero ahora no tengo ira -argumentó el hombre. -Bien -contestó en anciano-, lo que tendrás que hacer en este caso es que la próxima vez que la ira te invada, has de venir lo más deprisa posible a enseñármela. El hombre iracundo se mostró de acuerdo y regresó a su casa. Pero pocos días después se encontró de nuevo con otro ataque de cólera y marchó rápidamente a ver al anciano. Sin embargo, ocurría que el viejo habitaba en lo más alto de una colina muy alejada, así que cuando por fin alcanzó la cima y se presentó al sabio...-Señor, estoy aquí de nuevo como me dijiste. -Estupendo, muéstrame tu ira. Pero al pobre hombre se le había pasado la ira durante la subida. -Es posible que no hayas venido lo suficientemente rápido -dijo el anciano-. La próxima vez corre mucho más deprisa y así llegarás todavía con ira. Pasados unos días, al hombre le asaltó otro fuerte ataque de cólera y recordando la recomendación del sabio, comenzó a correr cuesta arriba todo lo rápido que pudo. Cuando media hora después llegó completamente agotado a casa del viejo, éste le reprendió severamente: -Esto no puede continuar así, otra vez llegas sin ira. Creo que debes esforzarte aún más y tratar de subir las cuestas mucho más deprisa. De otro modo no voy a poder ayudarte. El hombre marchó entristecido, jurándose a sí mismo que la próxima ocasión correría con todas sus fuerzas para llegar a tiempo de mostrar su ira.
Pero no ocurrió así. Una y otra vez subía la cuesta, ya cada ocasión llegaba más y más fatigado y desde luego sin un asomo de ira. Un día que llegó especialmente extenuado, el maestro, por fin, le dijo: -Creo que me has engañado. Si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela. Has subido a mi casa veinte veces y nunca has sido capaz de mostrarla. Esa ira no te pertenece. No es tuya. Te atrapa en cualquier lugar y con cualquier motivo y luego te abandona. Por tanto, la solución es fácil: la próxima vez que quiera llegar a ti, no la recojas.


Extraído del libro "120 Cuentos de Oriente"


La prisión del odio




Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:
-¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?-No, gracias a Dios ya lo olvidé todo -contestó-. ¿y tú?-Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas -respondió el otro.
Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:
-Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso.


Extraído del libro "120 Cuentos Espirituales de Oriente"

viernes, 11 de mayo de 2012

Reputación




Según cuenta una vieja historia, un noble de la antigua China preguntó en cierta ocasión a su médico, que pertenecía a una familia de sanadores, cuál de ellos era el más experto en su arte.

El médico, cuya reputación era tal que su nombre se había convertido en sinónimo de "ciencia médica" en China, respondió: "Mi hermano mayor ve el espíritu de la enfermedad y lo elimina antes de que cobre forma, así que su fama no va más allá de las puertas de su casa."

"El segundo de mis hermanos cura la enfermedad cuando todavía es muy leve, así que su fama no se extiende más allá de su vecindario".

En cuanto a mí, perforo venas, receto pociones y masajeo la piel, así que, de vez en cuando, mi fama se extiende y llega a oídos de los nobles".

Anónimo


martes, 3 de marzo de 2009

Una frase que me gusta mucho...




"Cuando uno se ha hecho viejo y ha realizado lo suyo, le corresponde poder hacer migas con la muerte en silencio.
No necesita de los hombres. Los conoce, ha visto bastante de ellos.

Aquello que necesita es silencio.
No es prudente ir en busca de tal individuo,hablarle y torturarlo con charla insípida.
Es aconsejable seguir de largo por la puerta de su casa, como si se tratara de la morada de nadie."


Meng Hsia.

Como estrellas

  "La mayoría de los seres humanos son como hojas que caen de los árboles: vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se pre...