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sábado, 13 de abril de 2013

El país de los sueños




El maestro solía dormir todas las tardes una siesta, y al preguntarle sus alumnos por qué lo hacía, el respondía:
-Voy al país de los sueños para encontrarme con los antiguos sabios, como solía hacer Confucio.
Esto mismo hacía Confucio, y luego les relataba sus experiencias a sus seguidores.
Un día de mucho calor, algunos discípulos se adormecieron y el maestro les regañó, a lo que éstos alegaron:
-Fuimos al país de los sueños para encontrarnos con los antiguos sabios, como solía hacer Confucio.
-¿Y cuál fue el mensaje de esos sabios?- inquirió el maestro.
-Fuimos al país de los sueños y al encontrarnos a los antiguos sabios les preguntamos si nuestro maestro iba ahí todas las tardes, pero ellos dijeron que nunca habían visto a esa persona.

Bankéi

Extraído del libro "Sabiduría Zen"


martes, 13 de marzo de 2012

Una historia sobre Bankei



Las charlas del Maestro Bankei eran escuchadas no solo por estudiantes zen, sino por personas de toda condición. Nunca citaba los Sutras o se entretenía con discusiones eruditas. Por el contrario, sus palabras iban directamente de su corazón al corazón de sus oyentes.


Las muchedumbres que le escuchaban, irritaron a un sacerdote de la secta Nichiren, puesto que sus seguidores lo dejaron para oir hablar sobre el zen. El egocéntrico sacerdote Nichiren acudió al templo, dispuesto a discutir con Bankei.
" ¡Maestro Zen! -gritó- Escucha un instante: todo aquel que te respeta te obedecerá en todo lo que dices, pero alguien como yo no lo hará. ¿Puedes conseguir que te obedezca?"
"Ven junto a mi y te lo demostraré", dijo Bankei.
Con orgullo, el sacerdote se abrió paso entre la multitud hasta llegar al maestro.
Bankei sonrió. "Ven a mi izquierda."
El sacerdote obedeció.
"No -dijo Bankei- hablaremos mejor si te pones a mi derecha."
El sacerdote se colocó a su derecha.
"Ves -observó Bankei" me estás obedeciendo. Creo que eres una persona muy amable. Ahora siéntate y escucha."

Extraída del libro "Silencioso Tao", Reflexiones de un científico al otro lado del espejo, de Raymond Smullyan, Editorial La Liebre de Marzo

Como estrellas

  "La mayoría de los seres humanos son como hojas que caen de los árboles: vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se pre...