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jueves, 21 de marzo de 2024

Una ola




"Tú mismo eres la energía eterna del Universo. No viniste a este mundo; saliste de él. Como una ola del océano"


Alan Watts

lunes, 29 de abril de 2019

Eso es todo lo que hay




Japón entero está salpicado de templos sobre las faldas de las colinas y las montañas a las que se llega subiendo escaleras de piedra que ascienden a través de bosques de coníferas cuya monotonía solo se ve aliviada por la ligera frivolidad de los arces y los helechos. A estas escaleras, flanqueadas por lámparas de piedra e imágenes de bodhisattvas, suele llegarse franqueando macizas puertas de madera techadas al estilo chino y fastuosamente decoradas con dragones, nubes y aves talladas. Dos o tres rellanos más arriba suele encontrarse otra puerta detrás de la cual se halla el patio del templo principal con un amplio tejado acabado en cuernos, cubierto de azulejos grisáceos y sostenido por fuertes columnas de madera; todo el edificio es largo y bajo, y los aleros se hallan tan alejados de los muros que el tejado parece flotar. Dentro, más allá de un suelo cubierto de esterillas, se encuentra un altar de laca dorada y negra, decorado con candelabros, réplicas doradas de flores de loto en floreros y cuencos de bronce para las ofrendas. En el centro, frente a la imagen del Buda, una naranja reposa sobre una bandeja y junto a ella hay un caldero lleno de arena sobre el que se ha colocado polvo de incienso formando una compleja letra sánscrita que, mientras va quemándose lentamente, pasa del marrón al negro. El Buda, "el viejo rostro dorado", mira hacia abajo desde su aura peciolada, no exactamente con una sonrisa ni con indiferencia sino con una serenidad completamente inconsciente de sí. Y, a pesar de que estos rasgos se repiten una y otra vez y son famosos en todo el mundo gracias a la colosal estatua de Kamakura, nunca me canso de contemplarlos.
Detrás del templo se halla otra escalera que todavía asciende más arriba, perdiéndose en el bosque, sugiriendo que nadie ha llegado todavía al fondo del misterio. Subiendo por esa escalera uno no llega a una puerta china sino a un torii (arco shinto) que originalmente servía de percha para los pájaros sagrados y da acceso a un altar de madera virgen cubierto por un techo de paja, en cuyo interior se encuentra un espejo, un disco de bronce bruñido sobre un soporte lacado. Pero eso no es todo porque, en la parte trasera, la escalera prosigue, más estrecha y menos impresionante, ascendiendo serpenteante entre los árboles hasta llegar a un claro llano con hileras de piedras y postes de madera inscritos con caracteres chinos. Obviamente, parece como si terminara ahí, en el cementerio... pero cuando uno está a punto de llegar a la tediosa y deprimente conclusión de que "los caminos de la gloria solo conducen a la tumba", descubre otra escalera tosca y poco frecuentada que sigue su camino ascendente hasta llegar a un lugar en el que el camino parece nivelarse y termina desapareciendo. Dicho en forma de aiku:

Eso es todo lo que hay;
el camino llega al final
entre el perejil


Alan Watts - Memorias



sábado, 15 de septiembre de 2018

Judo, El Camino Amable




La filosofía de la fortaleza de la debilidad que pasó, con el budismo zen, desde China hasta Japón ha inspirado las fascinantes formas de autodefensa conocidas con los nombres de judo y aikido. La palabra judo está compuesta de ju, que significa "amable", y do (la versión japonesa de la palabra china Tao), que significa "camino". En este sentido, pues, el judo es el "camino amable", es decir, la filosofía del Tao aplicada al ámbito de la autodefensa. Los principios sobre los que se asienta el judo se deriban de la filosofía taoísta. Uno de los aspectos más importantes en este sentido es un respeto exquisito por el equilibrio de la naturaleza, que se cuida mucho de no pertubar. En lugar de ello, se apresta a descubrir lo que ocurre y busca a continuación el modo más adecuado de adaptarse.
Difícilmente incurrirá el taoísmo, dicho en otras palabras, en errores tan garrafales como la aniquilación completa de un insecto o el transplante de conejos a un país como Australia sin haber advertido previamente que carecían de enemigo natural. La experiencia ha demostrado las desastrosas consecuencias de decisiones tan poco respetuosas con el equilibrio de la naturaleza. Por ello una de las primeras cosas que se ve obligado a aprender  el aprendiz de judo o de aikido es la filosofía del equilibrio, en la que, como ya hemos dicho, se asienta el Tao.
Este principio se pone claramente de relieve cuando tratamos de levantar algo muy pesado. Estaríamos locos si, ignorando las leyes del equilibrio, tratásemos de levantarlo desde arriba. Convendrá, si queremos levantar algo, cogerlo desde más abajo de su centro de gravedad. En este principio básico se asienta el judo. Su visión del equilibrio nos enseña a caminar sin perder jamás el centro. Nuestras piernas conforman, en ese sentido, la base de un triángulo en cuyo vértice está nuestro cuerpo, de modo que, cuando nos desplazamos, debemos tratar de mantener siempre, si no queremos perder el equilibrio, los pies aproximadamente bajo los hombros. Y esta no solo es una práctica excelente para el judo, sino también para toda nuestra vida cotidiana.
El segundo principio, más allá de la comprensión y el mantenimiento del equilibrio, consiste en no oponernos a la fuerza. No debemos, pues, cuando alguien nos ataca, enfrentarnos directamente a él. En lugar de ello convendrá, basándonos en el mencionado principio del equilibrio, servirnos de la fuerza misma de nuestro oponente (como hace el torero con el toro) para provocar su caída.
La idea del judo, en este sentido, no consiste tanto en defendernos de los ataques que recibamos y devolver un golpe con otro, sino en aprovecharnos, por el contrario, de la fuerza de nuestro oponente. De este modo, cuando llega el adversario, nuestra receptividad se sirve de su mismo impulso para hacerle perder el equilibrio y, haciéndole caer en su propia trampa, provocar su caída.
La misma delicadeza se pone de manifiesto cuando observamos el modo en que un gato sube a un árbol. Y, cuando baja, se deja caer, completamente relajado, hasta posarse con suavidad en el suelo. Pero si, al bajar del árbol, el gato se tensara, acabaría en el suelo como un saco de huesos rotos.
Todos, según el Tao, estamos cayendo, en todos los momentos de nuestra vida, de un árbol. Es como si en el momento del nacimiento, nos hubiesen arrojado desde lo alto de un precipicio y estuviésemos siempre cayendo, sin que nada pudiera detener nuestra caída. Convendrá pues que, en lugar de vivir en un estado de crispación crónica y de querer aferrarnos a cualquier cosa, dado que el mundo es impermanente y está también cayendo con nosotros, aprendamos a no ofrecer resistencia y comportarnos como gatos.

Alan Watts - Qué es el Tao


jueves, 23 de junio de 2016

No nacido




En este instante ustedes no han nacido y no mueren. El usted que está aquí ahora nunca morirá, el usted que muera será totalmente diferente, y así hasta el día en que suceda. Esta idea es similar a la filosofía de Heráclito que dice que nunca se puede entrar dos veces en el mismo río, porque el río es siempre diferente. Tal y como se dice en los antiguos textos budistas chinos:

El sol no se mueve en su curso.
Cada vez que parece moverse
es un sol diferente.

Hoy en día existe una opinión muy popular entre los físicos según la cual no hay nada que se mueva en el universo, sólo hay funcionamiento, sólo existe la pauta, no átomos de tiempo y espacio. El Islam también tiene una teoría al respecto: que Dios crea el universo a cada instante. Al igual que los fotogramas de una película crean la ilusión de movimiento, los universos creados a cada instante crean la ilusión de algo que va existiendo, pero no hay nada que vaya existiendo. La noción de ser una ola, una cresta de agua que se mueve, también es una ilusión, pues el agua sólo va arriba y abajo.

La palabra china wunien, que traducimos como "no pensamiento", significa no permitir que las series de pensamientos se acoplen de tal manera que nos aferren a la cadena de continuidad. Por ello, ser consciente de los cambios es una cuestión de establecer continuidades entre momentos. Alguien podría decir que no hay cambio, que sólo hay instante; también podría dársele la vuelta y decir que no hay instantes substanciales, que lo único real es fluir. Ambos puntos extremos pueden inducir al mismo estado de conciencia. Si por un lado decimos que sólo existe el aquí y ahora, y que eso es todo por lo que hay que preocuparse, nos induciría a un estado de conciencia que sería exactamente el mismo que se alcanzaría por la percepción de que todo fluye y nada permanece, así que descansemos. Ambas situaciones, tanto si nos encontramos en un río fluyendo con él, como si estamos sentados a la orilla dejando que fluya, ilustran la misma sensación, sólo la metáfora es diferente.

En las escrituras budistas pali, en un libro titulado Itivuttak, aparece una frase en la que Buda dice:

Hay un no nacido, no originado, no creado y no formado. Si no fuese así, no habría liberación del mundo de lo nacido, originado, creado y formado.

Esta teoría de lo no nacido aparece en los dos caracteres chinos, fu-shy; el primero es "no", y el segundo "surgir". La idea del aspecto no nacido de nosotros mismos puede resultar extraño para muchos occidentales. Si alguien pregunta: "¿Dónde crees que irás a parar cuando mueras?" Y alguien responde: "No creo que vaya a ninguna parte", un occidental lo interpretaría como "creo que seré totalmente aniquilado, me apagaré como una luz y eso será todo". El significado zen de esta réplica sería: "Cuando muera no iré a ninguna parte porque nunca nací". No se puede morir si no se ha nacido antes, al igual que uno no puede divorciarse si no está casado. Todo es una cuestión de dónde se traza la línea al definir quién y qué somos. ¿Que se traza justo en eso de lo que somos conscientes de nosotros mismos, de lo que la propia consciencia puede discernir? Eso es lo que normalmente llamamos nuestro ego.

La cuestión es, ¿cuánto de nosotros mismos podemos percibir, y quién lo percibe? Ese aspecto nuestro es no nacido en el sentido de que nadie puede nunca aprehenderlo, ni definirlo, ni darle un nombre, y nadie puede configurarlo. Pero ése es el aspecto verdaderamente importante de cada uno de nosotros. En el caso de un iceberg, sólo una séptima parte del mismo aflora de la superficie del agua. En nuestro caso, no es casi nada lo que está a la vista, sólo un poco de atención consciente con la que inspeccionamos el mundo, generalmente de una forma lineal.

Así pues, lo que no sabemos de nosotros mismos, que nunca podemos controlar en la manera en que pensamos que controlamos las cosas voluntariamente, es la parte central y más grande de nosotros. Era la verdad original en la idea astrológica de que cuando se dibuja el mapa del alma de una persona se dibuja el mapa del universo tal y cómo estaba en el tiempo y lugar del nacimiento del individuo. No acostumbro a creer demasiado en la astrología popular, pero esta idea está impresa en ella, que es que el alma no es algo que esté en el cuerpo, sino que más bien el cuerpo es algo en el alma. El alma no es un espectro personal, es toda la red de relaciones que se entretejen entre todo lo que es. El "aquí y ahora" es como un nudo en un sistema de cuerdas que conforman una red de pesca, siendo el alma la red entera. Cada uno posee el mismo alma, pero la experimentamos desde puntos de vista diferentes, en diferentes lugares y en tiempos diferentes. Este alma que compartimos es la totalidad de todo el proceso en marcha y por ello nos mantiene en movimiento también a nosotros.

Cada individuo en particular es una función de la energía como todo. Sea lo que sea que hace que brille el sol, también está encarnado en nosotros. No es algo que le ocurra a usted o a mí por separado. No existe un ego separado que se integre en el proceso. La sensación de ser un ego es este proceso, y eso significa que el ego no es realmente un ego. Es un montaje. Es una máscara con la que todo se manifiesta. Podríamos decir: "Muy bien, me gustaría controlar todo eso, me siento como si me obligasen. Todo lo que sucede bajo la superficie de mi consciencia no se puede conocer, ni se puede predecir, y no soy yo". Pero eso sería sólo una ilusión. No necesita sentirse como si le obligasen. No hay nadie siendo obligado, excepto todo el sistema en sí mismo. Se obliga a sí mismo, no hay víctimas. Existe la idea de que hay víctimas, la experiencia de ser víctima, pero también es una ilusión. Todo el asunto al completo es una ilusión en el sentido de la antigua palabra latina luderi, que significa jugar. Se juega a estar en la confusión, y sólo podemos saber de verdad lo que se juega cuando también se sabe lo que se juega en la confusión. Alternamos o vibramos entre ambos extremos.

La cuestión es que usted, el usted que realmente está en ello, es no nacido y desconocido. Nunca es un objeto de conocimiento, y no es algo que pueda ser aprehendido porque no necesita serlo. Al igual que el sol no necesita brillar en sí mismo, ni un cuchillo cortarse a sí mismo, ni un ojo verse a sí mismo, o los dientes morderse a sí mismos, lo mismo sucede con todo, este lo-que-sea no necesita aprehenderse a sí mismo, ni controlarse. [...]


En el fondo y fundamentalmente, somos lo no nacido. Nunca tuvimos un principio y nunca tendremos un final. No empezamos a ser y nunca dejaremos de ser. Lo que llamamos cosas individuales, movimientos individuales, ondas individuales, son pulsiones en el orden general; van y vienen. Nacen y mueren, y están en marcha siempre. Pero el todo, más allá de estos ciclos de nacimiento y muerte, siempre está ahí; y eso es lo no nacido.

Había un maestro zen japonés en el siglo XVII llamado Bankei Eitaku, que tenía un enorme éxito en trasmitir el zen a personas muy sencillas. Dio mucha importancia a la idea de lo no nacido, y a aprender a confiar en la sabiduría del inconsciente, ese vasto e ilimitado aspecto de nuestra naturaleza que está más allá de nuestro control. Bankei es una notable figura histórica porque fue el roshi de uno de los mayores y más bellos monasterios zen de Kyoto, Myoshinji. Hizo algo muy interesante: no dejó discípulos ni sucesores. Por lo general, un maestro zen trasmite su autoridad a alguien, o a varias personas, y les da el inca, que es su sello de aprobación. El inca confirma que han alcanzado la iluminación bajo la guía del maestro y que están autorizados a enseñar en su escuela. Pero Bankei no se lo dio a nadie, y ello se considera algo muy admirable. En un poema zen se dice que un hombre sabio:

Entra en un bosque sin perturbarni una brizna de hierba, entra en el aguasin provocar ni una onda.

El dicho se remonta a lo enunciado por el propio Buda en el Dhammapada, sobre que el sendero del sabio es como las huellas de las aves en el cielo, nadie sabe que han estado por allí. Así pues, cuando asistimos a la actuación de un gran artista da la impresión de hallarse completamente tranquilo, como si lo que hace sucediese de manera natural. Cualquier disciplina que haya tenido que seguir, cualquier habilidad, cualquier aprendizaje, no resulta aparente. De igual manera, cuando se construye una casa se alzan andamios. Cuando se finaliza la casa se retiran los andamios y desaparecen. [...]


Muchos maestros podrán sentirse orgullosos por el número de discípulos que tengan, pero el verdadero buen maestro no tiene estudiantes. Todos se han ido. No se quedan alrededor diciendo: "Sí, bueno, pertenezco a la sociedad creada por (tal y cual)", ni, "soy miembro de (esto y lo otro)". Los estudiantes de un maestro de verdad no se identifican con eso. Eso es así al extremo de que cualquier maestro religioso que deja discípulos para continuar, acaba con ello. El espíritu original del cristianismo fue destruido completamente por los discípulos de Cristo que lo organizaron, lo propagaron a los cuatro vientos y demás. El maestro de verdad no deja discípulos. Ayuda a todas las personas hasta el extremo de que al ayudarles les hace libres; no se quedan pegados a su alrededor. Y eso es lo que ocurrió con ese hombre, Bankei.

Bankei fue contemporáneo de Hakuin, otro gran maestro zen. Hakuin fue un hombre extraordinario y formidable, pero dejó ocho discípulos que aparecen en los libros como herederos del sello. El zen contemporáneo de Japón desciende en gran parte de Hakuin, pues son sus métodos los que prevalecen. Utilizó el método de estudio de koan que actualmente es usado por la secta rinzai. No hay nada malo con ese método, pero la técnica de Bankei era muy sutil.

Lo que sigue es una charla que dio Bankei a propósito de la mente no nacida:

La mente engendrada y dada a cada uno de nosotros por nuestros padres no es otra que la mente de Buda, no nacida e inmaculada, suficiente para manejar todo lo que nos traiga la vida.
Supongamos que en este mismo instante, mientras me miráis escuchándome, en alguna parte detrás de vosotros, un cuervo grazna y un gorrión gorjea. Sin que exista intención en vosotros de distinguir entre esos sonidos, los oís distintos. Bien, desde ahora vamos a estar en esa mente, y nuestra escuela será conocida como la escuela de la mente de Buda... Todos vosotros sois budas porque el no nacimiento que cada uno posee es el principio y la base de todo.
Entonces, si la mente de Buda es no nacida, necesariamente es inmortal. Porque, ¿cómo puede perecer lo que nunca nació? En los sutras habréis encontrado la frase "sin nacimiento e imperecedera", pero hasta ahora no teníais ni la mínima prueba de esa verdad. En realidad, supongo que, como la mayoría, habréis memorizado esta frase mientras permanecíais ignorantes del hecho del no nacimiento. Cuando tenía veinticinco años comprendí que no nacer es suficiente para vivir y desde entonces, y durante cuarenta años, se lo he estado probando a gente como vosotros.

Bankei está diciendo que todos heredamos la mente de Buda, sin nacimiento e inmaculada, que es "suficiente para manejar todo lo que nos traiga la vida". Pueden sentarse por ahí y preocuparse y prepararse de lo que harán cuando se encuentren en un aprieto, pero automáticamente tenemos una innata capacidad para hacernos cargo de la situación cuando aparece. [...]


Jesús dijo algo curioso a sus discípulos sobre el predicar. Les dijo que nunca pensasen antes lo que iban a decir porque en el momento adecuado el espíritu santo se lo comunicaría. En las escuelas en las que forman a los sacerdotes en la prédica, siempre se concentran en la preparación. "Tengan en mente tres puntos: principio, medio y final; y sepan siempre exactamente a dónde van a parar". ¡Obviamente no parecen creer en el espíritu santo! Eso es algo que está muy bien, pero "¡a Dios rogando y con el mazo dando!".

Tenemos una total incapacidad de ser capaces de dejar que las cosas sucedan. Ello no quiere decir que no necesitemos entrenamiento o disciplina, que es algo muy importante, pero cada disciplina que aprendemos, tanto artística como científica, siempre deberá estar subordinada a nuestra espontaneidad . Fundamentalmente, la disciplina siempre deberá estar disponible para algo que no sepamos hacer o controlar. Por ejemplo, he estudiado técnica de escritura y oral durante bastantes años, pero nunca sé qué voy a decir a continuación. Ocurre o no ocurre. Y es así porque está siendo hecho por algo sobre lo que no tengo control alguno. Por eso Sócrates solía decir que no era él quien hablaba de su filosofía sino un ser divino que hablaba a través de él.

Todo el mundo que es creativo a veces tiene la sensación de que existe otro organismo, y de que ellos son simplemente un secretario a través del que se manifiesta ese algo. Del mismo modo, cuando se alcanza un cierto grado de habilidad al interpretar un instrumento musical, se empieza a notar que es el instrumento el que toca. O, cuando se adquiere cierta facilidad al utilizar el pincel, sobre todo al escribir caracteres chinos, da la impresión de que el pincel es un ser encantado que se nos lleva y nos utiliza para escribir los caracteres. Al cantar, a veces se puede sentir como si la canción cantara al cantante. Se trata de la sensación de que sucede por sí mismo en lugar de hacerlo uno. Para eso es exactamente para lo que los chinos utilizan la frase, tzu-jan, "en sí mismo", por naturaleza. Tzu-jan es la sensación del mundo como algo que sucede en sí mismo. Yo no lo hago y, con todo, eso que no estoy haciendo es realmente yo. [...]


Cuando Bankei dice "mente de Buda", se trata de su frase particular para designar el inconsciente. No se trata del inconsciente psicológico de Freud y Jung, sino del aspecto total de nosotros mismos, del que somos ignorantes, y que no aparece en la atención consciente porque permanece detrás. También dice que la mente de Buda de cada uno es inmaculada. Tengan cuidado con la palabra "inmaculada". En occidente, en la cristiandad, utilizamos palabras como "pura", "inmaculada", y "sin mácula", para decir asexual. Cuando se dice "bienaventurados los puros de corazón porque ellos verán a Dios", la mayoría piensa que una persona de mente pura es alguien que no dice chistes verdes o que carece de pensamientos lascivos. Puro, cátharo en griego, significa claro. El significado aquí es puro como el espacio, que quiere decir claro como un espejo o un cristal.

Un espejo reflejará montones de basura y toda clase de obscenidades, pero eso no afecta al espejo. Chuang-tzu dice sobre el espejo: "No se aferra a nada, no rechaza nada. Recibe pero no guarda; por lo tanto, nunca se mancha. No tiene color, por lo que puede reflejar todos los colores". La mente de Buda es como un espejo; todo lo que hacemos es reflejo en ella, y todo lo que hacemos se refleja en ella. Si nos preocupamos acerca de un reflejo, podemos estar seguros de extraviarnos. Nuestros pensamientos no están anclados muy profundamente. Aparecen desde los bajíos de la mente. Escribe Bankei:

Recordad que todo lo que veis y oís se refleja en la mente de Buda y es influido por lo que anteriormente fue visto y oído. No es necesario decir que los pensamientos no son entidades. Si permitís que aparezcan, se reflejarán a sí mismos, o cesarán de pronto, como suelen hacer; si no os preocupáis por ellos, nunca os perderéis. Así que dejad que cien, mil pensamientos aparezcan, y será como si no hubiese aparecido ninguno, y siempre permaneceréis tranquilos.

Está diciendo, "entiéndalo", que el pasado que usted recuerda y al que reacciona de una u otra forma, simplemente no está. Gran parte de las discusiones entre las personas son acerca de cosas que no suceden. Son sobre cosas que han sucedido o pueden suceder, pero no sobre cosas que están sucediendo. Resulta absolutamente fascinante, como técnica psicoterapéutica, traer a alguien al presente y decir: "¿Dónde le duele? ―sobre todo si se trata de dolor psicológico―. ¿Dónde está? ¿Cómo es? Dígame, ¿tiene algún problema en este momento?" La gente empieza a buscar y no puede encontrar la maldita cosa.

Es como la famosa historia sobre Bodhidharma y Hui-k'e, su discípulo. Hui-k'e sentía tanta determinación por alcanzar la verdad del zen de Bodhidharma que se cortó el brazo izquierdo y se lo presentó a Bodhidharma diciendo:

Ésta es la prueba de mi sinceridad. Y Bodhidharma finalmente dijo: ―Muy bien, muy bien, ¿qué es lo que te preocupa?.
Hui-k'e respondió: ―No tengo paz en mi mente, por favor, pacifícala.
Y Bodhidharma le dijo: ―Muéstrame tu mente y la pacificaré.
Hui-k'e replicó: ―Cuando la busco no la encuentro".
Y Bodhidharma dijo: ―Entonces es que ya está pacificada.

Fundamentalmente, ésa es la manera de operar zen. Trate de encontrar ese ego con el que tantos problemas tiene, que teme perder al morir. Encuéntrelo, señálelo, sáquelo fuera. ¿Dónde está? ¿Cuál es el problema? Lo buscamos y no podemos encontrarlo porque es una abstracción. Es algo que existe en un mundo de palabras y símbolos, y que no cuenta con realidad física alguna.

Dice Bankei en otro pasaje:

Lo único que le digo a mi gente es que permanezca en la mente de Buda. No hay reglas, ni disciplinas formales. Sin embargo, han acordado entre ellos sentarse en zen, es decir, practicar zazen, diariamente, durante un período de dos barras de incienso. De acuerdo, que lo hagan. Pero deben entender que la no nacida mente de Buda no tiene absolutamente nada que ver con sentarse con una barra de incienso enfrente.

Si uno permanece en la mente de Buda sin extraviarse, ya no habrá satori que buscar. Tanto si está despierto como dormido, será un Buda viviente.

Zazen significa una sola cosa: sentarse tranquilamente en la mente de Buda. Pero en realidad la vida de cada día de cada uno debería ser en su totalidad como sentarse en Zen. Incluso durante el período de sentarse formalmente, hay que abandonar el propio cojín para atender lo que sea. Después de todo, es algo natural. No se puede dormir todo el día, así que nos levantamos; no podemos caminar todo el día, así que nos sentamos en zen. Aquí no hay reglas obligatorias.

Muchos maestros utilizan estratagemas para enseñar y parecen valorarlas por encima de todo. No pueden alcanzar la verdad directamente. Son poco más que ciegos locos.

Otra de sus tonterías es sostener que, según el zen, a menos que se tenga una duda que haya que aplastar, no se es bueno para nada. Claro está que eso fuerza a la gente a tener dudas. No, ellos nunca enseñan la importancia de permanecer en la mente de Buda carente de nacimiento. Harían de ella un montón de dudas; ése es un gran error. [...]

Bankei trataba de decir: "Mirad, no existe una forma fija de practicar zen. Todo es práctica zen, todo es meditación. Lo esencial es comprender que se puede depender de ese vasto aspecto de uno mismo del que no se conoce nada. Ésa es la mente de Buda". Lo mismo es cierto con respecto a toda religión y filosofía. Los seguidores de la ciencia cristiana, por ejemplo, dicen que si tenemos fe nos curaremos. Pero entonces la fe se convierte en algo que hay que tener. Bankei no dice eso, y por ello resulta tan importante. Está diciendo que se pueden tener todas las dudas que se quieran, y toda la desconfianza que se quiera en el yo más profundo, pero que no pongamos la fe en ello porque eso no implica la más mínima diferencia. Uno de los caminos dice: para llegar a algo, existe algo especial que debe hacerse, tanto si es algo concreto como si es abandonarse; la otra parte dice: no, no hay nada que debas hacer porque ya lo eres. Ya somos esa cosa funcionando, la energía cósmica danzando en forma de usted. Desde un particular y personal punto de vista puede estar haciendo bien o mal, pero no hay nada que se pueda hacer para hacerlo de otra manera. Es como caminar sobre el suelo y que el suelo le sostenga. Está en completa libertad para suponer que se vendrá abajo en cualquier momento, pero lo cierto es que todavía le está aguantando.

Alan Watts - Extractos del Capítulo 5 de La Vida como Juego


sábado, 21 de mayo de 2016

Un dios...




El hinduista no ve ninguna división fundamental entre Dios y el mundo. El mundo es Dios actuando; el mundo es Dios en un escenario. ¿Cómo llegaron a esa idea? Muy fácil. Cuando intentamos pensar porqué existe el mundo, nos damos cuenta de que es francamente extraño que haya un mundo. Habría sido mucho más fácil y hubiera requerido muchísimo menos esfuerzo que no hubiera existido nada. Sin embargo, las cosas existen. ¿Por qué?. Veamos, ¿qué haríamos nosotros en el lugar de Dios? Imaginemos que todas las noches pudiéramos soñar lo que quisiéramos. ¿Qué soñaríamos? Estoy seguro de que la mayoría soñaríamos con aquellas cosas maravillosas que hubiéramos querido que nos sucedieran. Realizaríamos todos nuestros sueños; y podríamos seguir así durante meses, adornándolo hasta lo indecible con setenta y cinco años de gestas gloriosas transcurridas en una sola noche.
Al cabo de unos cuantos meses, sin embargo, quizás empezaríamos a cansarnos un poco y diríamos: ¿Y si vivo una aventura esta noche donde ocurra algo francamente inquietante y muy peligroso? Como sé que estoy soñando, tampoco será tan terrible, y me despertaré si el asunto se pone feo. Así vivimos una temporada: salvando princesas de entre las garras de dragones y corriendo mil y un percances. Al cabo de un tiempo, sin embargo, nos decimos: vayamos un poco más lejos. Olvidemos que es un sueño y disfrutemos al máximo del suspense. Sabemos que nos despertaremos, pero ¡qué pasada...! Andando el tiempo, llega un momento en que nos atrevemos a abandonar del todo el sueño y terminamos soñando la vida que ahora llevamos. Los hinduistas dirían que eso se debe al pulso primigenio de la vida, la motivación básica de la existencia, que es como el juego del escondite. Visto y no visto. Todo se basa en esto; la vida entera es vibración, pulsación. La luz es una pulsación de luz y oscuridad. El sonido es una pulsación de sonido y silencio. Todo avanza y retrocede a distinta velocidad. El movimiento de una ola consiste en dos pulsos: la cresta y el seno. No existen crestas sin senos, ni veremos un seno sin una cresta. Siempre van juntos. En el escondite nos ocultamos para que nos busquen, y luego buscamos porque alguien se ha escondido. No existe el aquí sin el allí; sin un allí, no entenderíamos lo que es aquí. No existe el ser sin el no-ser, porque no entenderíamos el significado de ser si no supiéramos a su vez lo que significa el no-ser, y viceversa.
El escondite es el juego fundamental del universo según la concepción hinduista. Es como si Dios, Nuestro Señor, o el Brahman, hubiera dicho en el principio del mundo: Piérdete, tío. Desaparece, que yo ya te encontraré más tarde. Cuando esa desaparición va demasiado lejos, empieza el ritmo contrario, el soñador se despierta y dice: ¡Buf! !Menudo alivio! Se inicia luego un período de descanso en el que todo está en calma, y entonces todo vuelve a empezar. El espíritu de aventura resurge eterno.

Alan Watts - Mito y religión


sábado, 7 de mayo de 2016

Momento presente



... todos, aunque no lo sepan.


Permitan que sus oídos oigan cualquier cosa que quieran oír. Simplemente dejen que sus tímpanos vibren con cualquier sonido que haya. Y, de la misma manera que llevan a cabo eso, dejen que su mente piense lo que quiera pensar. Y vayan con ello. Vayan con el fluir de los pensamientos. Verán que al cabo de un rato resulta imposible no hacerlo así, porque incluso su resistencia a hacerlo es parte del fluido del pensamiento, y se acompaña a sí mismo. Cuando descubran que también la resistencia es parte del fluir -verán que era redundante decir, "vayan con ello"- no existirá nada separado de ello que vaya con ello.
Lo mismo reza en cuanto a la consideración del paso del tiempo. Lo que hacemos ahora es en lo que hemos puesto la atención del flujo de experiencia tal y como se desarrolla en estos instantes. Y en esta especie de consideración, en esta especie de contemplación, se obtiene la sensación de estar en el presente, observando lo que sucede. Solo momentáneamente los pensamientos se preocupan por el pasado o por el futuro. Podemos preocuparnos por algo que va a pasar, y en lugar de escuchar el sonido de mi voz, ustedes están pensando sobre mañana. Podrían comprobarlo y decir: "No, no debo hacerlo, debo volver al ahora". Pero aquí se aplica exactamente el mismo principio de girar la rueda de la bicicleta *: si caemos en el pasado, girará hacia ese lado; si caemos en el futuro, lo hará en ese sentido. Y ello es así porque nuestras consideraciones sobre el pasado suceden ahora, al igual que las que tienen al futuro como objetivo. Al igual que no podemos dejar de ir con la corriente, tampoco podemos salir del presente. No hay ningún otro sitio en el que estar.

Alan Watts - Salir de la Trampa



* Este es el mismo proceso que aprender a montar en bicicleta. Porque caigan por el lado que caigan, sea la derecha o la izquierda, siempre se tuerce la rueda hacia el lado en que se cae.



lunes, 14 de marzo de 2016

Casi un credo




... creo que -a diferencia de lo que ocurre con los individuos- las instituciones y colectividades humanas son impenetrables a la gracia. Y, aunque ésta no sea más que una opinión, considero que las naciones, las iglesias, los partidos, las clases políticas y las asociaciones formales de casi todo tipo muestran un nivel muy bajo de inteligencia y sensibilidad moral. Tal vez esto se deba, en parte, a que las instituciones no están organizadas del mismo modo que los individuos. Comparadas con la complicación del sistema nervioso, las organizaciones funcionan según normas y comunicaciones verbales muy rudimentarias. Quizás sea por esto por lo que la mayor parte de los problemas sociales nos dan la impresión de ser demasiado complejos, del mismo modo que el cuerpo humano nos parecería demasiado complicado de no ser porque el sistema nervioso (a diferencia de la atención y la memoria consciente) puede manejar simultáneamente un inmenso número de variables. Las sociedades están limitadas a un tipo de comunicación lineal y, en este sentido, pueden manejar muy pocas variables. Por consiguiente, los gobiernos y las corporaciones intentan seguir el paso infinitamente variado y multimensional de la naturaleza, recurriendo para ello a palabras sobre el papel -redactando leyes, informes y otros documentos- cuya lectura -no hablemos ya de su asimilación- requeriría vidas enteras a cualquier ser inteligente. Y aún así, todas estas montañas de papel cubiertas de letras solo han descrito una ínfima cantidad de procesos naturales y ni siquiera sabemos si lo que decidimos describir son solamente los rasgos más importantes del proceso. Dicho en pocas palabras, nuestras organizaciones sociales distan mucho de ser orgánicas.
Cuanto más complejas y mecanizadas, las organizaciones sociales se vuelven menos orgánicas, porque su comunicación -por más rápida y elaborada que sea-, se basa en una confusión entre el símbolo y la realidad, entre la palabra y los números por un lado, y los acontecimientos naturales por el otro. Cuando nos representamos verbalmente los procesos naturales, parece que existan cosas y acontecimientos que puedan ser tratados individualmente de un modo secuencial. Pero lo cierto es que la cosa no funciona así. Cualquier acontecimiento de la naturaleza implica o conlleva, en diversos grados, a todos los demás, y solo tenemos una idea muy burda acerca de la forma de medir estos grados, ya que ¿con qué frecuencia surgen los hechos más importantes de los más triviales? Un encuentro casual precipita un matrimonio y un accidente en un laboratorio provoca un importante descubrimiento científico. Creo, por consiguiente, que, desde hace mucho tiempo, nos hemos enfrascado en un método impracticable y destructivo para controlar y desarrollar tanto el orden social como el entorno natural, y que nuestra principal esperanza de hallar algo mejor estriba en una investigación del sistema nervioso... que nos permita representarlo como algo muy distinto a un proceso mecánico. Pero, hasta que demos con ella -y tal vez esto consista en aprender a desarrollar nuestra facultades intuitivas en lugar de las intelectuales-, tengo pocas esperanzas de que se produzcan cambios sociales constructivos a gran escala. Hasta entonces la sociedad seguirá siendo un lodazal únicamente redimido por algunas flores individuales, relativamente escasas, de fructífera belleza.
Pero me resulta difícil entrar en un estado de conciencia en el que desaparecen todos estos problemas. Me doy cuenta de que la naturaleza no comete errores, de que el hombre y sus instituciones son tan naturales como todo lo demás y, además, de que mis quejas sobre cualquier situación son tan naturales como la idea de que carezco de razón para quejarme. Obviamente esta sensación no implica ningún curso concreto de acción y, por tanto, puede ser desdeñada en tanto que mera filosofía o misticismo carente de todo valor. Pero, por otra parte, nadie ha desarrollado una filosofía, un conjunto de principios o leyes generales que nos proporcione normas adecuadas de acción que tengan tantas excepciones que resulten inaplicables. Y, cuanto más agudicemos nuestro intelecto, más rápidamente encontraremos razones para considerarnos más excepción que norma. Comenzamos estudiando griego en la escuela con la conjugación de los verbos regulares para terminar descubriendo que los más comunes son los irregulares. En la medida en que el lenguaje se enriquece con el uso y las expresiones idiomáticas, va alejándose de la gramática o, mejor dicho, de las descripciones que hacen los gramáticos y tenemos que terminar aprendiendo de oído. De igual modo, la vida hay que tocarla de oído, y con ello quiero decir que no solo debemos confiar en las reglas simbólicas y los principios lineales, sino en nuestros cerebros y en nuestra naturaleza. Pero, para ello, debemos desarrollar la confianza en que la naturaleza no se equivoca. En tal universo, nuestra muerte no es un error sino tan solo el momento de morir en el momento adecuado.
Pero nada puede estar bien en un universo en el que no cabe el error y toda percepción se basa en la toma de conciencia de un contraste, de una situación del tipo correcto/incorrecto, es/no es, brillante/oscuro, duro/suave. Si ésta es la naturaleza misma de la consciencia, todas y cada una de las circunstancias, por afortunadas que sean, solo podrán ser experimentadas en términos de buena/mala o más/menos. Estas reflexiones son las que me sumen en el silencio y, cuando las escribo, ayudo a que otras personas -interesadas también en éstas cuestiones- llenas de palabras y de pensamientos, puedan alcanzar también este silencio que implica la toma de conciencia de que ningún código lineal puede representar un mundo no-lineal. Pero este silencio intelectual no tiene nada que ver con el fracaso, la derrota o el suicidio, sino que constituye un retorno a la conciencia desnuda, a la visión no ensombrecida por comentario alguno de la que gozábamos cuando éramos niños en los días en que no existía diferencia alguna entre el conocedor y lo conocido, ni entre el autor y la acción. Ahora somos como niños que han vuelto a nacer, pero niños que recuerdan todas las reglas y trucos de los juegos humanos y que, en consecuencia, pueden comunicarse como adultos con los demás. Y también podemos sentir -a diferencia de lo que ocurre con el niño recién nacido- compasión por las confusiones de nuestros semejantes.
Ahora bien, desde el punto de vista de éste niño sabio, las confusiones del adulto normal no pueden ser corregidas sin confundirse todavía más. No hay más alternativa que recuperar la visión del niño y comprender que las confusiones no son realmente serias sino meros juegos con los que pierden el tiempo los adultos pretendiendo ser importantes. Desde esta perspectiva, el mundo se torna inconmensurablemente rico de colores y detalles, puesto que ya no ignoramos los aspectos de la vida que los adultos dejan de lado alegando que tienen cosas más importantes que hacer. Como ocurre con el caso de la música, la razón de la vida es su forma en cada uno de los estadios de su desarrollo, y en un mundo en el que no hay "yo" y "los demás", la única identidad es simplemente Esto, la totalidad, la energía, Dios más allá de todos los nombres.

Alan Watts - Memorias 1915-1965


sábado, 9 de enero de 2016

Nada que enseñar




... el aspecto del zen en el que estoy personalmente interesado no es algo que se pueda organizar, enseñar, transmitir, certificar ni compaginar en ningún tipo de sistema. Ni siquiera se puede seguir, ya que cada uno tiene que encontrarlo por su cuenta. Como dijo Plotino, es "un camino a la soledad que se recorre a solas" y, según reza un antiguo poema zen:

Si no lo sacas de ti mismo,
¿dónde lo buscarás?

Fundamentalmente, ésta es la posición del conjunto del budismo tradicional zen. Estrictamente hablando no hay maestros zen porque el zen no tiene nada que enseñar. Desde los tiempos más remotos, los que han experimentado el zen siempre han rehuido a los discípulos potenciales, no solo para poner a prueba su sinceridad, sino para advertirles honradamente que la experiencia del despertar (satori) no hay que buscarla para encontrarla y que, en todo caso, no es algo que se pueda adquirir ocultivar. Pero los adeptos se han negado persistentemente a aceptar dicho "¡No!" como respuesta y los sabios del zen han contestado con una especie de judo. Al comprender que era inútil limitarse a decirles a los adeptos que buscando no encontrarían, han respondido con contrapreguntas (koan) cuyo efecto es excitar el esfuerzo de la búsqueda hasta que estalla con su propia fuerza, con lo que el discípulo se da cuenta de la locura de buscar por sí mismo, no solo verbalmente sino mediante la misma médula de sus huesos. En aquel momento el discípulo "tiene" zen. Se sabe a sí mismo uno con todo, ya que ha dejado de separarse del universo para buscar algo del mismo.

Alan Watts - Esto es eso


martes, 1 de diciembre de 2015

Daños colaterales




"... hoy en día experimentamos lo que podríamos llamar una "ley de los retornos decrecientes". Cada vez, por ejemplo, queremos desplazarnos más deprisa y por ello nos esforzamos en reducir la distancia que hay entre el lugar en el que estamos y el lugar al que queremos llegar. Pero ese intento acaba provocando un par de efectos que no deberíamos soslayar. En primer lugar, todos los lugares conectados por los viajes de avión a reacción tienden a uniformarse. Cuanto más deprisa vamos desde Los Ángeles hasta Hawái, más se asemeja Hawái a Los Ángeles. Por ello, precisamente, los turistas suelen preguntar: "¿Todavía sigue siendo virgen?" queriendo decir con ello: "¿Sigue valiendo la pena viajar o nos encontraremos allí como si estuviéramos en casa?"
Y si empezamos a considerar -en segundo lugar- nuestros objetivos vitales como si de destinos se tratara, es decir, como puntos a los que debemos llegar, esa actitud acaba socavando la importancia de cualquier punto intermedio. Y esto es como si, en lugar de darle un plátano entero, solo le diese los dos extremos, lo que, sin duda, resulta bastante menos satisfactorio. Pero eso es precisamente lo que ocurre cuando, en nuestro empeño por hacer del mundo un lugar más cómodo para vivir, nos enfrentamos a nuestro medio ambiente y nos esforzamos en acabar con las limitaciones impuestas por el tiempo y el espacio."

Alan Watts - Qué es el Tao


lunes, 4 de mayo de 2015

Mensajes del Tao




El canto de los pájaros y los sonidos de los insectos son formas de transmitir la verdad a la mente. Las flores y las hierbas nos transmiten los mensajes del Tao.
El erudito, puro y claro de mente y sereno y abierto de corazón, debe nutrirse de todo.
Pero si quieres saber de dónde vienen las flores, no olvides que eso es algo que ni siquiera sabe el dios de la primavera.

Alan Watts - Qué es el Tao?

Quizás una flor




Necesitamos desesperadamente valorar, junto al elemento agresivo y masculino representado por la espada, el elemento femenino receptivo simbolizado quizás por una flor. Después de todo, los sentidos humanos no son cuchillos ni ganchos, sino  el velo blando del ojo, el delicado tambor del oído y la suave piel que recubre nuestro cuerpo y las yemas de los dedos. Son los elementos delicados y receptivos los que nos permiten conocer el mundo.
Gracias pues a una combinación de debilidad y blandura, el conocimiento llega hasta nosotros.
En lugar de luchar pues, dicho de otro modo, con la naturaleza para conquistarla y en lugar de esforzarnos en mantenerla a distancia a través de la objetividad, como si de un enemigo se tratara, tenemos que ponernos de acuerdo con ella para cortejarla y descubrir que solo abrazándola podemos llegar a conocerla.

Alan Watts - Qué es el Tao?


miércoles, 25 de marzo de 2015

El gurú tramposo




...Los atractivos de ser un gurú tramposo son numerosos. Están los del poder y la riqueza, a los que se añade la satisfacción de ser un actor sin necesidad de escenario, que convierte en un drama la "vida real". No es, además, una empresa ilegal,como vender acciones de empresas inexistentes, hacerse pasar por médico o falsificar cheques.
No existen cualificaciones reconocidas y oficiales para ser gurú, aunque ahora que algunas universidades ofrecen cursos de meditación y yoga Kundalini, quizá pronto sea necesario pertenecer a la Fraternidad Norteamericana de Gurús. Pero un auténtico y hábil tramposo debiera eludir todo eso e inventar una disciplina completamente nueva más allá de toda forma conocida de enseñanza esotérica.
Hay que comprender desde el principio que el gurú tramposo cubre una auténtica necesidad y realiza un servicio público indiscutible. Millones de personas buscan afanosamente un verdadero padre-mago, sobre todo en una época en que los clérigos y los psiquiatras son poco convincentes y no parecen tener el valor de sus convicciones o sus fantasías. Quizá han perdido ánimo debido a una valoración excesiva de la virtud de la sinceridad, como si un pintor sintiera la necesidad de dar a sus paisajes la fidelidad de la fotografía...

...Un gurú tramposo es, ciertamente, un ilusionista, pero podríamos preguntarnos si el arte no es otra cosa que ilusión. Si el universo es solo una vasta mancha de Rorschach sobre la que proyectamos nuestras medidas e interpretaciones, y si el pasado y el futuro carecen de existencia real, un ilusionista es simplemente un artista creativo que cambia la interpretación colectiva de la vida, e incluso la mejora. La realidad es, sobre todo, aquello que un pueblo o una cultura conciben como tal. El dinero, que en sí mismo carece de valor, depende por entero de la fe colectiva para que sea válido. El pasado tiene vigencia solo porque otros creen en él, y el futuro parece importante únicamente porque estamos imbuidos de la engañosa noción de que sobrevivir durante largo tiempo, con minucioso cuidado, es preferible a sobrevivir un breve período sin ninguna responsabilidad y muchas excitaciones. En realidad, todo se reduce a una cuestión de hábitos cambiantes.
Tal vez,entonces, un tramposo puede ser alguien que libera realmente a la gente de su participación más masoquista en la ilusión colectiva, sobre el principio homeopático del "pelo del perro que te muerde". Incluso los gurús auténticos imponen a sus discípulos ejercicios psicológicos imposibles para demostrar la irrealidad del yo, y podría argüirse que también ellos son tramposos sin proponérselo, puesto que se han criado en culturas sin los beneficios desilusionadores del "conocimiento científico" que, como observan los ecologistas, no tiene unos resultados muy satisfactorios. Tal vez todo se reduzca a la antigua creencia de que el mismo Dios es un tramposo que se engaña eternamente a sí mismo por medio del maya y tiene las sensaciones de que es un ser humano, un gato o un insecto, ya que no puede culminarse ningún arte que no imponga ciertas reglas y limitaciones.Un Dios plenamente infinito e ilimitado no tendría límite alguno y por lo mismo no podría manifestar poder o amor. En consecuencia, la omnipotencia debe incluir el poder de autolimitación, hasta el punto de olvidar que se está limitando y hacer así que las limitaciones parezcan reales. Pudiera ser que los estudiantes y gurús auténticos estén del lado de los engañados, mientras que los falsos gurús son los engañadores... y uno debe efectuar su elección.
Propongo este problema como una especie de koan zen, al estilo de "¿Qué es la realidad más allá de lo positivo y lo negativo?" ¿Cómo evitará ser un engañado o un engañador? ¿Cómo se librará de la ilusión del yo sin intentarlo o no intentarlo? Si necesita la gracia de Dios para salvarse ¿Cómo obendrá la gracia para obtener la gracia? ¿Quién responderá a estas preguntas si usted mismo es una ilusión? El apuro del hombre es la oportunidad de Dios

El gallo canta al anochecer.
A medianoche, el sol brillante.

El Gurú Tramposo - Alan Watts


miércoles, 4 de marzo de 2015

Las dos manos de Dios




"Los que practican el bien sin su correlativo, el mal, o el buen gobierno sin su correlativo, el mal gobierno, no comprenden los grandes principios del universo ni las condiciones a las cuales está sujeta toda creación. Es como hablar de la existencia del cielo sin la de la tierra, o del principio negativo (yin) sin el positivo (yang), lo cual es claramente absurdo. Tales personajes, sino ceden a la discusión, deben ser tontos o bribones."

Chuang-Tzu, XVII

La descripción basada en los hechos depende de la suposición de que pueda haber un observador independiente y objetivo que pueda considerar el mundo objetivamente. Pero se trata de una suposición, aunque sea muy útil dentro de ciertos límites. La situación física que en gran parte se escabulle por la red del lenguaje basado en los hechos, es que no existe ningún observador que sea independiente. El conocimiento no es el encuentro entre dos cosas separadas: un sujeto conocedor y un objeto conocido. El conocimiento, o mejor dicho, el conocer, es una relación en la que el conocedor y lo conocido son como los polos de un campo magnético. Los seres humanos tienen conciencia de un mundo porque es la clase de mundos que engendra organismos conocedores, y solo por eso. La humanidad no es una cosa, y el mundo otra distinta; siempre ha sido difícil para nosotros comprender que un organismo está tan implicado en su entorno, que la evolución de una criatura tan compleja e inteligente como el hombre nunca podría haber ocurrido sin una evolución recíproca de este entorno. Un hombre inteligente demuestra, sin necesidad de recurrir a causa sobrenatural alguna, un universo inteligente.

Alan Watts -  Las dos manos de dios, Ed. Kairós


sábado, 27 de septiembre de 2014

Gobernantes y sirvientes




Si no hay otro, no hay yo. Si no hay yo, no hay nadie que haga distinciones. Esto parece ser cierto. Pero, ¿qué es lo que origina semejante variación? Parece como si hubiera un Señor real, pero no tenemos indicios de Su existencia. Uno debe creer que Él existe, pero no podemos ver Su forma. Debe ser real pero no tener forma. Las cien partes del cuerpo humano, con sus nueve orificios y seis vísceras, son, a su modo, completas. ¿Cuál preferiré? ¿Te gustan todas por igual? ¿O algunas te gustan más que otras? ¿Actúan todas ellas como sirvientes? ¿Son estos sirvientes incapaces de controlarse entre sí y necesitan alguien que los gobierne? ¿Actúan alternativamente como gobernantes y sirvientes? ¿Puede existir algún gobernante verdadero fuera de ellos mismos?

Chuang-Tse



Del mismo modo que consideramos cada punto de la superficie de una esfera como el centro de la superficie, cada órgano del cuerpo y cada ser del cosmos debe ser visto como su centro y gobernante.

Alan Watts

sábado, 5 de julio de 2014

Verdad




"La verdad es indivisible, es decir no puede reconocerse a sí misma; quien quiera reconocerla, debe ser mentira."


Franz Kafka

Alan Watts dice, en tantos de sus escritos sobre el Zen o el Taoísmo, que justamente cuando nos paramos como observadores y analistas es cuando perdemos la posibilidad de ver lo que es. No hay manera de pararse afuera para "entender", aunque lo intentemos una y otra vez siempre el resultado es el mismo: la verdad que obtenemos tiene un sesgo tan grande que, como bien dice Kafka, de alguna manera, es mentira.

Hermann Hesse decía:

"Es la mejor de todas mis ideas: lo contrario de toda verdad es también verdadero. Me explico: una verdad sólo se puede defender y traducir en palabras cuando es unilateral. Y unilateral es todo cuanto puede concebirse con ideas y expresarse con palabras: es todo unilateral, todo mitad, todo desprovisto de totalidad, de redondez, de unidad."

Siddhartha

Y Lao-Tse, ese tremendo espíritu chino que en tan solo unas 5000 palabras dejó una concepción tan acabada del mundo que siempre me impresiona, decía:

"Cuanto más conoces,
menos comprendes"

¿Puedes distanciarte de tu propia mente
para así comprenderlo todo?


sábado, 28 de junio de 2014

El que pierda su alma la hallará




Mientras vivas, sé un hombre muerto,
totalmente muerto,
Entonces, hagas lo que hagas,
estará bien.


...conversación apócrifa entre Confucio y Lao-Tse, en la cual Confucio había estado discurriendo sobre el amor universal sin el elemento del yo.

"¡Qué patraña! -Exclamó Lao-Tse-. El amor universal ¿no se contradice a sí mismo? El Hecho de eliminar el yo ¿no constituye una positiva manifestación del yo? Señor, si queréis que el mundo no pierda su fuente de sustento: ahí está el universo con su regularidad incesante; el Sol y la Luna, con su incesante brillo; las estrellas, con sus constelaciones inamovibles; las aves y los animales salvajes, siempre en bandadas; los árboles y arbustos, creciendo en todo momento. Tal como ellos, vivid en armonía con el Tao, con el fluir de las cosas, y seréis perfectos. ¿Por qué, pues, esos vanos esfuerzos acerca de la caridad y del deber de uno hacia el prójimo, que son como golpear un tambor a la búsqueda de un fugitivo? Señor, ¡cuánta confusión habéis llevado a la mente del ser humano!"

Como ya he dicho, la verdad acerca de que la vida se encuentra cuando se pierde, no es un precepto, sino la realidad de algo que sucede de muchas y diferentes maneras. No se da a todo el mundo para que se convierta en un evidente héroe moral o en un santo notorio. No todo el mundo ha de ser un canto rodado sin la responsabilidad de una familia. No, debería añadir que es privilegio de cada uno ser una sacrificada esposa o un esposo modélico. Y aún más, no todo el mundo tiene la suerte de ser el fatalista que se acepta a sí mismo y asume sus limitaciones tal como son, a sabiendas de que es una mala hierba y sin intentar llegar a ser una rosa. Algunos de nosotros siempre estaremos intentando -con un exasperante grado de relativo éxito- mejorar de un modo u otro, y por más que queramos aceptarnos a nosotros mismos lo seguiremos haciendo. La renuncia a uno mismo y la aceptación de sí mismo no son más que diferentes nombres para definir la misma cosa, el ideal para el que no existe un camino, el arte para el que no existe una técnica.

Alan Watts - Conviértete en lo que eres


sábado, 5 de abril de 2014

¿Quién está ahí?




Un sabio persa llegó a las puertas del cielo y llamó.
Al otro lado, la voz de Dios le preguntó: "¿Quién está ahí?", y el sabio respondió: "Soy yo". La voz replicó: "En esta Casa no hay sitio para ti y para mí".
El sabio se marchó y pasó muchos años meditando profundamente en esta respuesta.
Volvió al cielo por segunda vez, la voz le hizo la misma pregunta y de nuevo el sabio respondió: "Soy yo". 
La puerta siguió cerrada.
Al cabo de unos años volvió por tercera vez y, cuando llamó a la puerta, la voz le preguntó una vez más: "¿Quién está ahí?" Y el sabio gritó: "¡Eres tú mismo!"
...La puerta se abrió.

Relato persa, extraído del libro de Alan Watts "La Sabiduría de la Inseguridad"



lunes, 17 de marzo de 2014

Ahora...




Hemos alcanzado una visión del mundo y un tipo de salud que están resecos como polvorientas latas de cerveza abandonadas en una playa. Es el nuestro un mundo de objetos, de nadas tan ordinarias como una mesa de fórmica con adornos cromados. Lo encontramos inmensamente tranquilizador: el problema es que no se queda quieto, y por lo tanto debe ser defendido, aún al costo de convertir otra vez al planeta en una bella y limpia piedra. Pues la vida es, después de todo, un accidente bastante curioso y turbulento, en nuestro universo, básicamente, geológico. "¿Si un niño pide pan, su padre le dará una piedra?" Probablemente la respuesta es: "Si".
Sin embargo, esto no intenta desmentir el pensamiento científico que, por estas fechas, ha ido mucho más allá del billar newtoniano y del mito mecánico del universo Totalmente Automático, compuesto por meros objetos. Fue en ese punto donde la ciencia comenzó, en verdad; de acuerdo con el principio de William Blake -"el tonto que persiste en su locura se volverá sabio"- el científico consecuente es el primero en advertir la obsolescencia de los viejos modelos del mundo. Abramos un buen libro de texto sobre la teoría de los quantum:

…el mundo no puede ser correctamente analizado en partes diferentes; al contrario, será concebido como una indivisible unidad en la cual las partes separadas aparecen como aproximaciones, solamente válidas en el sistema clásico o newtoniano… Esto es, en el nivel quantum de exactitud, un objeto carece de propiedades "intrinsecas"  (por ejemplo onda o partícula) que le pertenecen solo a él; al contrario comparte todas sus cualidades mutua e indivisiblemente con los sistemas en los cuales interactúa. Más aún: puesto que el objeto dado, digamos un electrón, interactúa muchas veces con diferentes sistemas que desarrollan potencialidades diversas, el sufre… continuas transformaciones entre calidades cambiantes (por ejemplo, otra vez, onda o partícula) en las que puede manifestarse. Aunque esa fluidez, y la estrecha relación de la forma con el medio ambiente, no eran apreciadas antes de la teoría de los quantum, en física no son raras, a nivel de partículas elementales… ni tampoco en campos como el de la biología, es decir campos que tratan sobre sistemas complejos. Bajo determinadas condiciones ambientales, una bacteria pasa al estadio de esporo, que estructuralmente es por completo distinto, y viceversa.

También contemos con el otro aspecto del cuadro, complementario, tal como lo expone el eminente biofísico Erwin Schrödinger:

No es posible que esta unidad de conocimiento, sentimiento y elección que usted considera suya propia pueda haber caído a la existencia desde la nada, en un momento dado, hace no demasiado tiempo; mas bien este conocimiento, sentimiento y elección parecen esencialmente eternos, incambiables y numéricamente uno en todos los hombres, es decir en todos los seres sensibles. Pero no en este sentido: que usted es una parte, una pieza, un aspecto o modificación de un ser eterno e infinito, como en el panteísmo de Spinoza. Pues volveríamos a caer en la misma, inquietante pregunta: ¿Qué parte, que aspecto es usted? ¿Qué es lo que objetivamente lo diferencia de los demás? No es eso, pues, pero -inconcebible como parece a la razón ordinaria- usted y todos los seres conscientes, como tales, están todos en todo. Hete aquí que la vida suya, que usted está viviendo, no es solo un pedazo de la existencia total, sino que en cierto sentido es el total; pero este total no está constituido en forma que pueda ser mirado de una sola ojeada.

El universo implica al organismo y cada organismo implica al universo, solo que la "ojeada única" de nuestra atención restringida, como enfocada, que ha sido adiestrada para confundir sus "vistazos" con "cosas" separadas, debe ser abierta, de algún modo, a esa visión total que Schrödinger sugiere así:

O sea que usted puede arrojarse al suelo y abrazar a la madre Tierra con la certera convicción de que es uno con ella, y lo mismo ella con usted. Usted se siente firmemente sustentado, protegido por ella, y en verdad es usted mil veces más firme e invulnerable aún que ella. Pues tan seguro como que ella lo engullirá a usted mañana es que ella lo repondrá a usted en el esfuerzo y el sufrimiento. Y no meramente "algún día": ahora, hoy, cada día, ella lo está produciendo a usted, no una vez sino miles de miles de veces, exatamente como lo devora a usted mil veces cada día. Pues eternamente y siempre hay tan solo ahora, uno y el mismo ahora; el presente es la única cosa que no tiene fin.


Alan Watts - El Libro del Tabú

jueves, 27 de febrero de 2014

Y dale con querer saber...




¿Qué garantía hay de que los cinco sentidos, en conjunto, cubran todas las experiencias posibles? Lo que siempre abarcan es nuestra experiencia real, nuestro humano conocimiento de hechos y eventos. Hay espacios entre los dedos; también los hay entre los sentidos. En estos huecos acecha la oscuridad, se esconde la conexión entre las cosas... Esta oscuridad es la fuente de nuestros temores y ansiedades, pero también la morada de los dioses. Solo ellos ven las conexiones, la coherencia total de todo lo que ocurre; eso que ahora viene a nosotros en pedazos y trozos, los "accidentes" que solo existen como tales en nuestras mentes, a través de nuestra limitada percepción.

Alan Watts- El Libro del Tabú


Esos espacios vacíos entre las certezas, ya sea de nuestros sentidos o de nuestras efímeras construcciones racionales, es lo que me impulsa, lo que me desvela. 
Por algún desequilibrio congénito, intuyo que en ese vacío, en esos espacios, está lo que necesito saber, lo que, de alguna manera va a completarme y darme cierta tranquilidad...
No todas las búsquedas han sido vanas, pero siempre persiste, aún después de algún hallazgo valioso, ese residuo de insatisfacción con lo encontrado. Siempre, entre cada definición construida, hay un espacio, un vacío, que me lleva a continuar buscando...
Solo una cosa me tranquiliza entre tanta incertidumbre, en esos espacios vacíos, en esa oscuridad intersticial, son contadas las ocasiones en las que me encuentro con algún temor... casi siempre encuentro, o al menos intuyo que allí está, en un sitio que aún no alcanzo a ver, la morada de los dioses y la felicidad que anhelo. Esto hace que mi búsqueda, aunque muchas veces sea dolorosa, sea algo que me gusta y estoy dispuesto a seguir...




jueves, 20 de febrero de 2014

Hombre




¿Dónde comienzo y termino en el espacio? Tengo relaciones con el sol y el aire que son partes tan vitales de mi existencia como lo es el corazón. El movimiento en el que soy una pauta o circunvolucion se inició en un tiempo incalculable antes del acontecimiento (aislado convencionalmente) llamado nacimiento,  y continuará mucho después del acontecimiento llamado muerte. Solo las palabras y las convenciones pueden aislarnos del "algo" totalmente indefinible que es el todo...
... Cuando, señalando con el dedo, decimos "esto es un hombre", aquello que señalamos no es hombre. Para ser más claros deberíamos haber dicho: "esto se simboliza con el sonido hombre". Entonces,  ¿que es esto? No lo sabemos,  es decir,  no podemos definirlo de una manera fija,  si bien,  en otro sentido, lo conocemos como nuestra experiencia inmediata: un proceso fluyente sin principio ni final definibles. Solamente una convención me persuade de que soy simplemente este cuerpo limitado por una piel en el espacio y por el nacimiento y la muerte en el tiempo.


Alan Watts - La Sabiduría de la Inseguridad


Wabi sabi

Encontrar la belleza en la simplicidad, la paz en lo imperfecto, lo impermanente y lo incompleto: estas palabras te inspirarán a bajar el ri...