viernes, 17 de agosto de 2018

Hex 50 / Ting, El Caldero




Carol Anthony

Aceptar el propio destino y ser guiado.

En este hexagrama, la madera, simboliza el carácter ya desarrollado, que alimenta al fuego. Eso quiere decir que a través del desarrollo de lo bueno dentro de nosotros, brillamos como ejemplo, alumbrando el camino para los demás.
Fundamentalmente, es el sacrificio lo que "enciende" la madera. Es a través del sacrificio del interés personal como ofrecemos el alimento a Dios. El caldero es el recipiente para ofrecer tal sacrificio. Nuestros pensamientos íntimos, en cualquier momento dado, son las ofrendas depositadas en el caldero. Cuando ofrecemos buenos pensamientos, ofrecemos un buen alimento al poder supremo; pero cuando nuestros pensamientos profundos están corrompidos, "la comida del príncipe se derrama", como se afirma en la cuarta línea. Es importante, por tanto, que cuidemos la pureza de nuestros pensamientos y nuestra actitud perseverante y modesta.
Este hexagrama pide el sacrificio del "valor terrenal"  más elevado: la sensación de que estamos al mando, y de que tenemos la habilidad y el derecho de guiarnos nosotros mismos...
A menudo, no entendemos qué es lo que tiene que ser sacrificado. Por ejemplo, podríamos necesitar sacrificar el ego como punto de vista emocional satisfactorio.

Sexta línea: El caldero tiene argollas de jade. Damos consejo, al igual que el sabio hace con nosotros, con el ejemplo. Esto quiere decir que mantengamos nuestra voluntad de perseverar tranquilamente, a pesar de todos los obstáculos. A pesar de todos los insultos, daños e injusticias, nos mantenemos en nuestro camino, permaneciendo pacíficos y puros. El sabio es tan firme como el jade, pero conserva su suave brillo en forma de amabilidad.

                                                                   

Stephen Karcher

Caldero sagrado; mantener, contener y transformar,
imaginar; comer con los espíritus, ancestros y nobles;
establecer, fundar.

EL ESCENARIO
Cambiar la Piel de las cosas significa que debes tener un caldero donde transformarlas. Así que llega el tiempo de El caldero. Acéptalo. No tengas miedo. El caldero significa asumir la renovación.

LA RESPUESTA

El caldero.
El camino hacia la fuente está abierto.
Éxito.

El caldero describe la relación, o tu papel en ella, en términos de sacrificio, imaginación, y de la capacidad espiritual de un caldero sagrado. La manera de encarar la situación es mantener y transformar tu relación a través del poder de un símbolo que puede conmover tu corazón. Necesitas adentrarte en tus problemas para examinarlos con detenimiento y reflexionar hasta que los comprendas perfectamente. Debes convertir los acontecimientos de su vida en imágenes simbólicas. Así, se convertirán en un caldero de transformación que os conectará a los dos con el poder invisible que os rodea. Abandona tus viejas costumbres. Utilizando el caldero podrás experimentar una renovación. El caldero significa utilizar símbolos para ser conscientes de su poder y transformar la relación. Ese poder y esa transformación iluminarán tu entendimiento, y aportarán seguridad y un nuevo comienzo. Eso genera conocimiento y buena fortuna al liberar energía transformadora.

-Reflexión: Tu relación te puede ayudar a que llegues a hacerte uno con el espíritu. Su poder transformador proviene de vuestras razones para permanecer juntos. Todo lo que cada uno de vosotros necesita hacer para llegar a esta unidad es interiorizar lo que tenéis en común. El modo de hacerlo es convertirse en uno, transformaros en uno. Consíguelo reivindicando todos los aspectos de tu pareja, sean los que sean, como tuyos propios. Imagina que has asumido todo lo que él o ella es. Mientras lo haces, acepta la experiencia, sea cual sea. Mantente vinculado al mundo físico para ayudar a tu sistema a digerir y manejar lo que está experimentando. Solo lo que es real y perdurable se verá fortalecido. El resto se disolverá. Alcanzando la unidad tú mismo de esta manera, te acercarás más a la unidad con el otro. Tu experiencia directa del cielo surgirá cuando gradualmente vayas descubriendo esa unidad.

SEIS EN EL SEXTO LUGAR

El caldero tiene anillos de jade.
El gran camino está abierto.
No hay nada que no sea ventajoso.

Esta relación es realmente algo precioso. Puede transformar vuestras vidas. El gran camino está abierto para vosotros, y puede aportar un gran beneficio para todos. Se os abrirá un mundo nuevo.
Dirección: Sigue adelante. Actúa con resolución. Estás conectado con una fuerza creativa. Úsala bien.

                                                       

Brian Browne Walker

Usted sirve como ejemplo para los demás al sacrificar su ego y aceptar los consejos del Poder Superior.

El hexagrama Ting se ocupa de la alimentación y la supervisión que debe haber para poder triunfar completamente. Aunque la cultura que nos rodea a menudo nos anima a "hacernos cargo" y a realizar demandas agresivas a la vida, el I Ching ofrece un consejo mucho más prudente. Nos anima a renunciar a las incesantes demandas de nuestro ego, a profundizar en nuestra humildad y a aceptar y escuchar atentamente las instrucciones del Sabio.
La imagen del caldero se refiere a sus pensamientos internos: cualquier cosa que meta en el caldero de su mente es su ofrenda al Poder Superior. La calidad de la ayuda que puede recibir del universo está gobernada por la calidad de su ofrenda...
Ting aparece para sugerir que lo mejor que puede hacer es calmar su ego y entablar conscientemente conversación con el sabio.

Sexta Linea: Aconseje a los demás de igual modo que el sabio le aconseja a usted: siendo un ejemplo de corrección, a través de la perseverancia serena y a través de la delicadeza.

Un Camino




Sólo en la medida en que nos exponemos a la aniquilación una y otra vez podemos hallar en nosotros aquello que es indestructible.

Leído en: Cuando Todo se Derrumba, de Pema Chödron


jueves, 16 de agosto de 2018

El Poder del Amor




Aquello que encanta, también guía y protege. Apasionadamente obsesos por cualquier cosa que amemos (barcos de vela, aviones, ideas) una avalancha de magia aplana el camino hacia el frente, nivela reglas, razona, disiente, nos lleva consigo por sobre los abismos, los miedos, las dudas. Sin el poder de ese amor...

Richard Bach

lunes, 13 de agosto de 2018

Llorar a lágrima viva




Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, 
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad 
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo


Y que el agua salada nos cure, nos alivie de la pérdida permanente... llorar



Murallas




Estos días he pensado mucho, no sin ayuda, en el valor real de las murallas. 
Mi vida ha sido eso, construir murallas, tomar distancias, acaso por una sensibilidad exagerada a las desilusiones, o por la dificultad de manejar lo que se genera en cada relación humana que nos compromete íntegramente. Pensé también en la manera en que generé una manera de vivir que me permitía, y así lo creía sin dudarlo, asegurar algunas cosas y definir ciertos alcances... minimizando con esto el daño posible si las cosas se descarrilaban.
Pero circunstancias ajenas a mis planes, la vida bah, entró por la ventana y tiró todo ese castillo de naipes y me dejó desnudo, otra vez... eso, todavía no tengo claro qué quedó en pie de mis creencias, y qué fue demolido. Ahora vendrá el tiempo del inventario.
Solo soy conciente de la fuerza que generó todo esto, de nada más...
Me vino a la memoria un poema de Borges sobre el I Ching...


El porvenir es tan irrevocable
Como el rígido ayer. No hay cosa
Que no sea una letra silenciosa
De la eterna escritura indescifrable
Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
Es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres. La ergástula es oscura,
La firme trama es de incesante hierro,
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.

Jorge Luis Borges


jueves, 9 de agosto de 2018

El hombre y el tiempo




Soñé que estaba de pie en lo alto de una torre elevadísima, solo, contemplando desde arriba miríadas de aves que volaban en una direccción. Estaban allí todas las especies de aves, todas las aves del mundo. Era un noble espectáculo aquel vasto y aéreo río de aves. Pero, de pronto y de manera misteriosa, cambió el engranaje y el tiempo se aceleró, de modo que vi generaciones de aves, las vi romper los cascarones, nacer a la vida, debilitarse, vacilar y morir. Las alas solo crecían para arruinarse; los cuerpos eran lisos y lustrosos, y luego en un abrir y cerrar de ojos, sangraban y se consumían, y la muerte hería por doquier a cada segundo. ¿Cuál era la finalidad de aquella ciega lucha hacia la vida, aquel vehemente batir de alas, aquel gigantezco esfuerzo biológico sin sentido? Mientras miraba hacia abajo, pareciéndome ver la innoble y pequeña historia de cada criatura casi de una ojeada, me sentía hondamente angustiado. Sería preferible que ninguna de aquellas aves, ninguno de nosotros, hubiéramos nacido, que aquella lucha cesase para siempre. Permanecía de pie en lo alto de la torre, solo,  desesperadamente desdichado. Pero el engranaje volvió a sufrir un cambio y el tiempo corrió aún más deprisa, y con tal velocidad lo hacía, que no se percibía en las aves el menor movimiento, asemejándose a una enorme llanura sembrada de plumas. Sin embargo, por aquella llanura, oscilando entre los cuerpos, pasaba ahora una especie de llama blanca, temblando, danzando, apresurándose luego. Y, tan pronto como la vi, comprendí que aquella llama era la vida misma, la quintaesencia del ser. Y entonces vi, en un estallido de éxtasis, que nada importaba, nada podría nunca, porque ninguna otra cosa era real, excepto aquella estremecida y apresurada ondulación del ser. Aves, hombres o criaturas no formadas y coloreadas, nada de ello importaba, salvo que aquella llama de vida se moviese entre ellos. En pos de sí no dejaba nada por lo cual afligirse. Lo que yo juzgara tragedia no era sino mero vacío, o sombras chinescas. Porque ahora todo sentimiento genuino estaba capturado y purificado, y danzaba extáticamente con la blanca llama de la vida. Jamás había experimentado dicha tan profunda como al final de mi sueño de la torre y las aves...

J.B. Priestley

Hoy fue un día triste, y este texto quiero guardarlo como un recordatorio de aquello que generó mi tristeza. La tristeza me recordó un texto muy lindo sobre la manera en que se establecen los vínculos, no siempre, pero en general, últimamente. Ese texto dice:

Cobarde todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante.
Cobarde todo aquel que no esté presente cuando el otro está desnudo y vulnerable...

Bueno, este texto quiero que quede como recordatario de la manera en que intenté estar presente ante un alma vulnerable que necesitaba que alguien estuviera a su lado. No siempre se puede de la manera esperada, pero esta es mi forma de estar, en ese momento y siempre. Me entristece enormemente no saber si alcanzó...

martes, 3 de julio de 2018

Posibilidades




Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

Wislawa Szymborska


El Maestro y el Pájaro

  El maestro y el pájaro Un sabio maestro quería evaluar la madurez y comprensión de sus tres alumnos más dedicados.  Un día, los llamó, le ...