domingo, 20 de julio de 2014

Paradiso XXXI 108




Diodoro Sículo refiere la historia de un dios despedazado y disperso. ¿Quién, al andar por el crepúsculo o al trazar una fecha de su pasado, no sintió alguna vez que se había perdido en una cosa infinita?

Los hombres han perdido una cara, una cara irrecuperable, y todos querrían ser aquel peregrino (soñado en el empíreo, bajo la Rosa) que en Roma ve el sudario de la Verónica y murmura con fe: “Jesucristo, Dios Mío, Dios verdadero, ¿así era, pues, tu cara?”

Una cara de piedra hay en un camino y una inscripción que dice: El Verdadero Retrato de la Santa Cara del Dios de Jaén; si realmente supiéramos cómo fue, sería nuestra clave de las parábolas y sabríamos si el hijo del carpintero fue también el Hijo de Dios.

Pablo la vio como una luz que lo derribó; Juan, como el sol cuando resplandece en su fuerza; Teresa de Jesús, muchas veces, bañada en luz tranquila, y no pudo jamás precisar el color de los ojos.

Perdimos esos rasgos, como puede perderse un número mágico, hecho de cifras habituales; como se pierde para siempre una imagen en el calidoscopio. Podemos verlos e ignorarlos. El perfil de un judío en el subterráneo es tal vez el de Cristo; las manos que nos dan unas monedas en una ventanilla tal vez repiten las que unos soldados, un día, clavaron en la cruz.

Tal vez un rasgo de la cara crucificada acecha en cada espejo; tal vez la cara se murió, se borró, para que Dios sea todos.

Quién sabe si esta noche no la veremos en los laberintos del sueño y no lo sabremos mañana.


Jorge Luis Borges - El Hacedor


jueves, 17 de julio de 2014

La Invitación




No me interesa saber a que te dedicas.
Quiero saber qué es lo que añoras
Y si te atreves a soñar o alcanzar
Lo que tu corazón más ansía.
No me interesa saber qué edad tienes.
Quiero saber si te arriesgarás
a parecer un loco por amor,
por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa saber que planetas están cuadrando tu luna,
Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena,
si has estado abierto a las traiciones de la vida
o te has vuelto marchito y cerrado por miedo a más dolor.
Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuyo o mío,
sin moverte para esconderlo, diluirlo o arreglarlo.
Quiero saber si puedes estar con alegría tuya o mía,
y si puedes danzar libremente y dejar que el éxtasis te llene hasta
las puntas de los dedos de tus manos y de los pies,
sin advertirnos de ser cuidadosos, ser realistas o recordar las limitaciones del ser humano.
No me interesa si la historia que me estás contando es verdad, quiero saber si puedes desilusionar a otros
por ser sincero contigo mismo,
si puedes resistir la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable.
Quiero saber si puedes ver belleza hasta en los días feos,
y si puedes nutrir tu vida desde la presencia de Dios.
Quiero saber si puedes vivir con fallos tuyos y míos
y todavía pararte en la orilla del lago y gritar a la luna llena plateada….! Si!
No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si te puedes parar después de una noche de pena y desesperación, débil y moreteado hasta los huesos,
y hacer lo que necesita estar hecho para los niños.
No me interesa saber quien eres, ni porqué estás aquí.
Quiero saber si puedes estar en el centro del fuego conmigo sin encogerte.
No me interesa dónde, qué, o con quién has estudiado,
Quiero saber si te sostienes desde dentro
cuando todo a tu alrededor se cae.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si verdaderamente disfrutas de la compañía
que mantienes en tus momentos de soledad….”


Oriah Mountain - La Invitación


miércoles, 9 de julio de 2014

El Sueño




La noche quiere que esta noche olvides 
tu nombre, tus mayores y tu sangre, 
cada palabra humana y cada lágrima, 
lo que pudo enseñarte la vigilia, 
el ilusorio punto de los geómetras, 
la línea, el plano, el cubo, la pirámide, 
el cilindro, la esfera, el mar, las olas, 
tu mejilla en la almohada, la frescura 
de la sábana nueva, los jardines, 
los imperios, los Césares y Shakespeare 
y lo que es más difícil, lo que amas.

Jorge Luis Borges


lunes, 7 de julio de 2014

Pienso que en este momento




Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

Roberto Juarroz

Que lindo esto! Dónde estaba este tipo diciendo mis cosas? Cómo las sabe?
Pienso que no solo en este momento nadie piensa en mí... nunca nadie piensa en mí. Pero que se entienda, no es un lamento barato, ni una puesta en escena para conseguir algún afecto barato, no, es que nadie piensa en ese "mi" que soy yo cuando me pienso.


Una red de mirada




Una red de mirada
mantiene unido al mundo
no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos.

Roberto Juarroz



Abandonados




Tocamos la noche con las manos
escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,
sobándola como la piel de una oveja negra.

Nos hemos abandonado al desamor,
al desgano de vivir colectando horas en el vacío,
en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir,
intrascendentes,
sin huellas, ni sol, ni explosiones radiantes de claridad.

Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,
sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas,
el hueco de un sacabocados en el pecho,
el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol
que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad
y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha.

¿Cómo volver a recapturar el tiempo?

¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia,
hacerlo retroceder acobardado
por nuestra inquebrantable decisión?

Pero… quién sabe si podremos recapturar el momento
que perdimos.

Nadie puede predecir el pasado
cuando ya quizás no somos los mismos,
cuando ya quizás hemos olvidado
el nombre de la calle
donde
alguna vez
pudimos
encontrarnos.

Gioconda Belli



Octava poesía vertical




Debemos conseguir que el texto que leemos
nos lea.
Debemos conseguir que la música que escuchamos
nos oiga.
Debemos conseguir que aquello que amamos
parezca por lo menos amarnos.
Es preciso demoler la ilusión
de una realidad con un solo sentido.
Es necesario por ahora
que cada cosa tenga por lo menos dos,
aunque en el fondo sepamos
que si algo no tiene todos los sentidos
no tiene ninguno.
Debemos conseguir que la rosa
que acabamos de crear al mirarla
nos cree a su vez.
Y lograr que luego
engendre de nuevo al infinito.

Roberto Juarroz



Debemos conseguir que la rosa
que acabamos de crear al mirarla
nos cree a su vez.

Me gusta esto... otra vez los espejos. Otra vez, de alguna manera, el "domesticar". Otra vez intentar luchar contra esos puentes que se construyen desde un solo lado y, por consiguiente, no te llevan a ningún lado. Otra vez el Teatro Mágico porque, ya se sabe, no existe ese otro lado, no en esa forma que la vemos, es solo un espejismo, una construcción... un invento. Cuando todo falle, volver a tu planeta es la única salida...


El Maestro y el Pájaro

  El maestro y el pájaro Un sabio maestro quería evaluar la madurez y comprensión de sus tres alumnos más dedicados.  Un día, los llamó, le ...