miércoles, 16 de octubre de 2013

Principio




"En el principio del Universo... Éramos nosotros.
Antes de todos los principios, y cuando se haya apagado el eco del último final, somos nosotros. Nosotros somos la razón del espacio, los constructores del tiempo. Somos "el puente hacia el infinito"... aprendiendo el AMOR."

"Creemos a veces, que no queda ni siquiera un dragón. Ni un caballero andante, ni una sola princesa deslizándose por secretos bosques, encantando con su sonrisa a los venados y a las mariposas.
Creemos a veces que nuestra era ha dejado atrás toda frontera, ha dejado atrás toda aventura. El destino está lejos por sobre el horizonte; las sombras refulgentes pasaron al galope tiempo ha, y han desaparecido.
Qué gusto equivocarse. Princesas, caballeros, hechizos y dragones, misterio y aventura... no sólo existen aquí y ahora: ¡son todo lo que siempre vivió sobre la tierra!
En nuestro siglo han cambiado vestimentas, por supuesto. Los dragones hoy usan ropajes de gobierno, y trajes de fracaso, y equipos de desastre. Los demonios de la sociedad, bajan en remolino hacia nosotros, si apartamos del suelo la mirada, si osamos girar a la derecha en los recodos donde nos fue ordenado virar hacia la izquierda. Tan hábiles se han vuelto las apariencias que princesas y caballeros pueden esconderse las unas de los otros, y pueden esconderse de sí mismos.

Empero, los que dominan la realidad aún nos salen al encuentro de nuestros sueños, para decirnos que jamás perdimos el escudo necesario para enfrentar dragones, que un voltaje de fuegos azulados ondula por nosotros ahora mismo, para cambiar el mundo tal y como gustemos. La intuición nos susurra, veraz: "¡No somos polvo, sino magia!"

Del libro El puente hacia el infinito, de Richard Bach


Con este libro, hace décadas, fui consciente por primera vez del fenómeno de la sincronicidad. Necesitaba encontrar la explicación a algo que no la tenía y, en una de esas caminatas feroces por La Plata, vi el libro en una vidriera. No lo vi, fue como un rayo que llamó mi atención y sin pensarlo entré y lo compré. En esas páginas, misteriosamente o no tanto, estaba esa respuesta.

La intuición. Esa es la herramienta más precisa de que disponemos para poder vislumbrar algo de lo que sucede tras las apariencias, algo de lo que pone en marcha todo este teatro mágico. Solo la intuición, como un fogonazo, por una milésima de segundo, nos muestra algo de verdad. Pero ese fogonazo es tan fugaz y nuestra curiosidad y deseo de saber es tan enorme, que rápidamente queremos atrapar ese conocimiento en fórmulas y definiciones que nos permitan entender y, sobre todo, reproducir a voluntad. Pero ya esas herramientas no alcanzan y lo tergiversan todo...


viernes, 11 de octubre de 2013

Espontaneidad




"Toda la rutina de la vida, vestirnos y desvestirnos, el trajín del trabajo, llevar a cabo las diversas operaciones, se hacen sin referencia mental al dolor y al placer, excepto en contadas ocasiones. Se trata de actos motor-idea. No respiramos por el placer de respirar, sino que simplemente descubrimos que respiramos. No escribo por el placer de escribir, sino sencillamente porque una vez empiezo, y estoy en un estado de excitación intelectual que me mantiene en marcha, descubro que sigo escribiendo. ¿Quién pretendería que cuando maneja su cuchillo en la mesa, lo hace por el placer que le reporta, o el dolor que debe eludir? Hacemos estas cosas porque no puede ser de otro modo; nuestros sistemas nerviosos están conformados de tal modo que actúan de esta forma; y a la mayoría de nuestros actos al azar o puramente "nerviosos", y pautas de comportamiento programadas, no podemos asignar razón alguna"

William James, extraída del libro Silencioso Tao, de Raymond Smullyan

jueves, 10 de octubre de 2013

El Andariego




Mi corazón al desnudo...

Me quedé enganchado con el signo Lü / El Andariego (hexagrama 56). Una imagen muy linda de la que voy a apropiarme, me gusta, la siento afín.
En el interior Ken, la montaña (la idea, el símbolo, lo más propio), quieta, inamovible, siempre ahí, pese a las vicisitudes de la vida externa que, muchas veces, te zarandean de lo lindo y te hacen perder el foco...
En el exterior Li, el fuego, pero resaltando lo adherente de la llama, su carácter dependiente, lo que se adhiere a aquello que es el combustible y su dependencia del oxígeno. La llama (la realidad, el mundo exterior) es impermanente, fugaz, dependiente...

El Andariego. Éxito por lo pequeño.
Al Andariego la perseverancia le trae ventura.

Un dictamen claro. Dice Wilhelm: Como viajero y extranjero uno no debe mostrarse brusco ni pretender subir demasiado alto. No dispone uno de un gran círculo de relaciones; no hay, pues, motivos para jactarse. Es necesario ser precavido y reservado... El Andariego no tiene morada fija, la carretera es su hogar.
Es un poco "vivir en este mundo sin ser de este mundo", algo que me gusta, que siento mío, aunque haya veces en que las imágenes de este mundo me atrapen irremediablemente con su belleza y su calor, con su promesa de un poco más de magia, con su promesa de hacerme sentir parte, en fin...
El Andariego da en el clavo, definiendo la situación y mostrándome el camino a seguir para que las llamas no me consuman...

No es conveniente para el andariego involucrarse más de la cuenta. No es propicio tender puentes muy sólidos a esa realidad tan cambiante, tan fugaz. No es bueno abrir las puertas de par en par y arriesgarse demasiado. Vuelvo sobre el tema de la sensibilidad para percibir lo exterior, Li, lo adherente y creo que es decisivo

A ver, tengo claro, o creo tenerlo, que todo es una puesta en escena, un "teatro mágico" pero, siempre hay un pero, hay escenas que nos gustan más que otras... que nos implican de una forma que nos hacen olvidar de todo lo que sabemos, de ese frío y calculado conocimiento. Lo sabemos, no debemos creer en la supuesta realidad de eso que nos toca vivir, pero nos queremos perder en esa escena y disfrutarla... porque la serenidad que da la sabiduría es muy linda (y acá estoy suponiendo) pero estamos en el mundo para actuar y, además, en mi caso, me gusta la magia y creerme la puesta en escena... me hace sentir vivo.


Vivir el Presente




"... de la misma manera, cuando nos vemos demasiado aferrados a la vida lo corregimos mediante la comprensión de que no existe nada aparte del eterno presente. Luego, cuando sentimos que ya está bien de eso, nos volvemos a sentir a salvo, libres del momento presente. Y una vez más nos aferramos, o nos involucramos, o nos preocupamos por algún asunto, social, político, amoroso, familiar, erudito, artístico o de lo que sea: volvemos a involucrarnos. Los dos caminos van juntos."

Alan Watts - Vivir el presente

Es eso, solo que en mi caso, siempre fue más seguro no involucrarme. Claro que involucrarse es muy lindo, te hace vibrar y sentir sin restricciones... pero es peligroso, puede ser muy doloroso. Por eso los períodos más largos de mi vida han sido los de aislamiento de ese mundo exterior. Buscaba protegerme de los desencantos, de lo imprevisible... Quería escamotear uno de los polos, a pesar de saber que eso es imposible. 
Cada vez que viví en ese mundo "involucrado" tuve que recibir heridas que no me han hecho fácil la vida. Es verdad que de esos momentos se aprende y uno, de alguna manera, sale fortalecido, pero aún así me sorprende ver que tanta gente que desenvuelva tan libremente y contenta en ese mundo, como si no percibieran ese peligro o fueran insensibles a los desencantos...



miércoles, 9 de octubre de 2013

De la esposa de Pilato a una dama romana




Iba yo paseando con mis doncellas por los huertos de las afueras de Jerusalén cuando lo vi entre unos pocos hombres y mujeres sentados a su alrededor, y les hablaba en un lenguaje que yo solo a medias entendía.
Pero una no necesita de un lenguaje para percibir una columna de luz o una montaña de cristal. El corazón conoce lo que la lengua nunca puede proferir y el oído jamás puede oír.
El hablaba a sus amigos de amor y de poder. Sé que les hablaba de amor porque había melodía en su voz, y sé que les hablaba de poder porque había ejércitos en sus ademanes. Y El era tierno, aunque ni siquiera mi esposo pudo haber hablado con semejante autoridad.
Cuando El me vio pasar, interrumpió un instante su discurso y me dirigió una mirada de amable indulgencia. Y me sentí humillada, y en mi alma supe que había pasado junto a un dios.
Después de ese día su imagen visitó mi intimidad cada vez que me sustraía a la sociedad de hombres y mujeres; y sus ojos buscaban mi alma cuando mis propios ojos estaban cerrados. Y su voz rige la quietud de mis noches.
Estoy por siempre cautiva, y hay paz en mi pesar y libertad en mis lágrimas.
Amiga bienamada, nunca viste tú a ese hombre y nunca lo verás.
El partió mas allá de nuestros sentidos; pero, de entre todos los hombres, El es ahora el más próximo a mí.

Extraído del libro "Jesus, el hijo del hombre", de Khalil Gibran.


Nataniel




Dicen que Jesús de Nazaret era manso y humilde. Dicen que Él, aunque justo y recto, era temeroso, si bien era a menudo tomado por fuerte y poderoso; y que cuando estaba en presencia de hombres de autoridad no era sino un cordero entre leones.
Pero yo digo que Jesús tenía dominio sobre los hombres y que El lo sabía y lo proclamaba entre las colinas de Galilea y en las ciudades de Judea y Fenicia.
¿Qué hombre dócil y blando podría decir: "Yo soy la vida y el camino a la verdad?"
¿Qué hombre manso y humilde podría decir: "Yo estoy en Dios, nuestro Padre; y nuestro Dios, el Padre, está en mí?"
¿Qué hombre inadvertido de su propia fuerza hubiera dicho: "Aquel que no cree en mí no cree en esta vida ni en la vida eterna?"
¿Qué hombre inseguro del mañana proclamaría: "Vuestro mundo pasará y no será más que cenizas dispersas antes de que se extinga el eco de mis palabras?"
¿Dudaba El acaso de sí mismo cuando dijo a quienes querían comprometerlo con una ramera: "Aquel que esté sin pecado que arroje la primera piedra?"
¿Temía a la autoridad cuando echó a los cambistas del atrio del templo, aunque estaban con la licencia de los sacerdotes?"
¿Estaban rotas sus alas cuando dijo a gritos: "Mi reino está por encima de vuestros reinos terrenales?"
¿Estaba El buscando albergue en las palabras cuando repetía una y otra vez: "Destruid este templo y lo reconstruiré en tres días?"
¿Era cobarde El que agitaba su mano en la cara de los poderosos llamándolos "mentirosos, ruines, inmundos y degenerados?"
Un hombre lo bastante osado como para decir estas cosas a quienes gobernaban en Judea, ¿podría ser considerado manso y humilde?
No, por cierto. El águila no construye su nido en el sauce llorón. Y el león no busca su guarida entre los helechos.
Me asquea y se me revuelven las entrañas cuando oigo a los pusilánimes llamar a Jesús manso y humilde para justificar su propia flaqueza; y cuando el humillado, para sentirse consolado y acompañado habla de Jesús como de un gusano que brillara a su lado.
Si, mi corazón se asquea frente a tales hombres. Prefiero llevar mi prédica al cazador vigoroso y al indomeñable espíritu montaráz.

Extraído del libro "Jesus, el hijo del hombre", de Khalil Gibran.




martes, 8 de octubre de 2013

Pecado




"La palabra griega con que en el Nuevo Testamento se designa el pecado es Antinomia o Anomia, que significa errar el punto o, como en arquería, errar el blanco..."

Extraído del libro Nueve Meditaciones de Alan Watts

Muy interesante... errar el punto. 

En el I Ching (y también en los clásicos taoístas) errar el punto es que nuestro accionar no acompañe al devenir universal, a lo que el tiempo "pide". No es una acción definida y fija sino, por el contrario, cada momento requiere acciones diferentes para adaptarse al Tao, ser versátil... y la ley no emana de un centro religioso, o político, sino del propio universo, de la corriente de energía universal y es la misma que mueve todo lo que es. A veces hay que ser yang, a veces yin, otras un poco de cada cosa, todo fluye y se modifica y requiere que estemos abiertos a poder interpretar ese flujo y movernos con él... en él.

Muy interesante...


El Maestro y el Pájaro

  El maestro y el pájaro Un sabio maestro quería evaluar la madurez y comprensión de sus tres alumnos más dedicados.  Un día, los llamó, le ...