jueves, 10 de mayo de 2012

El bote vacío




Aquel que gobierna sobre los hombres vive 
en la confusión.
Aquel que es gobernado por hombres vive en
el dolor.
Por tanto, Yao deseaba
no influir en los demás
ni ser influenciado por ellos.
El camino para apartarse de la confusión
y quedar libre del dolor
es vivr en el Tao,
en la tierra del gran Vacío.

Si un hombre está cruzando un río,
y un bote vacío choca con su esquife,
por muy mal genio que tenga
no se enfadará demasiado;
pero si ve en el bote a un hombre,
le gritará que se aparte.
Si sus gritos no son escuchados, volverá a gritar,
una y otra vez, y empezará a maldecir.
Y todo porque hay alguien en el bote.
No obstante, si el bote estuviera vacío,
no estaría gritando, ni estaría irritado.

Si uno puede vaciar el propio bote,
que cruza el río del mundo,
nadie se le opondrá,
nadie intentará hacerle daño.
El árbol derecho es el primero en ser talado,
el arroyo de aguas claras es el primero en ser agotado.
Si deseas engrandecer tu sabiduría
y avergonzar al ignorante,
cultivar tu carácter
y ser más brillante que los demás,
una luz brillará en torno a ti
como si te hubieras tragado el Sol y la Luna:
no podrás evitar las calamidades.

Un hombre sabio ha dicho:
    "Aquel que está contento consigo mismo
    ha realizado un trabajo carente de valor.
    El éxito es el principio del fracaso.
    La fama es el comienzo de la desgracia."

¿Quién puede liberarse del  éxito
y de la fama, descender y perderse
entre las masas de los hombres?
Fluirá como el Tao, sin ser visto,
se moverá con la propia Vida
sin nombre ni hogar.
Él es simple, sin distinciones.
según todas las apariencias, es un tonto.
Sus pasos no dejan huella. No tiene poder alguno.
No logra nada, carece de reputación.
Dado que no juzga a nadie,
nadie lo juzga.
Así es el hombre perfecto:
su bote está vacío.

El Camino de Chuang Tzu - Tomas Merton



El búho y el fénix


Hui Tzu era el primer ministro de Liang. Estaba en poseción de información que creía de buena fuente, de que Chuang Tzu aspiraba a su puesto y estaba intrigando para suplantarlo. De hecho, cuando Chuang Tzu fue a visitar a Liang, el primer ministro mandó a la policía para prenderlo. La policía lo anduvo buscando tres días y tres noches, pero mientras tanto Chuang se presentó ante Hui Tzu por su propia cuenta y dijo:



¿Has oído hablar del ave
que vive en el sur,
el fénix que jamás envejece?

Este fénix inmortal
surge del Mar del Sur
y vuela hasta el Mar del Norte
sin posarse jamás,
excepto en ciertos árboles sagrados.
Jamás prueba bocado
salvo la más exquisita
fruta exótica.
Tan sólo bebe
de los más límpidos arroyos.

Una vez, un búho
que roía una rata muerta,
ya medio podrida,
vio al fénix volar sobre él,
miró hacia lo alto,
y chilló alarmado,
aferrándose a la rata
aterrado y sin esperanza.

¿Por qué te aferras tan frenéticamente
 a tu ministerio
y me chillas
con tanta consternación?"

El Camino de Chuang Tzu - Tomas Merton


miércoles, 21 de marzo de 2012

La Sospecha




Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho –exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven –idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar –igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.
         Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes de los de un ladrón.

Lie Zi


martes, 13 de marzo de 2012

Espíritu y arcilla



Cuando por mutación nace en los jardines una nueva rosa, todos los jardineros se conmueven. Se aísla la rosa, se la cultiva, se la favorece. Pero no hay jardinero para los hombres. Mozart niño será marcado como los otros por la máquina de troquelar. Mozart hará sus más altas alegrías de la música podrida en la fetidez de los cafés cantantes. Mozart está condenado.
Y regresé a mi vagón. Me decía: esa gente apenas sufre su suerte. No es la caridad lo que me atormenta. No se trata de enternecerse sobre una llaga eternamente reabierta. Los que la llevan no la sienten. Es algo como la especie humana y no el individuo el que es herido aquí, el que es lesionado. Apenas creo en la piedad. Lo que me atormenta es el punto de vista del jardinero. Lo que me atormenta no es esta miseria en la cual, después de todo, uno se instala tan bien como en la pereza. Generaciones de orientales viven en la mugre y se complacen en ella. Lo que me atormenta no lo curan las sopas populares. Lo que me atormenta no son ni esos huecos, ni esos bultos, ni esa fealdad. Es, en esos hombres, un poco, Mozart asesinado.
Solo el espíritu, si sopla sobre la arcilla, puede crear al hombre.

Del libro "Tierra de Hombres", de Antoine de Saint-Exupéry

Una historia sobre Bankei



Las charlas del Maestro Bankei eran escuchadas no solo por estudiantes zen, sino por personas de toda condición. Nunca citaba los Sutras o se entretenía con discusiones eruditas. Por el contrario, sus palabras iban directamente de su corazón al corazón de sus oyentes.


Las muchedumbres que le escuchaban, irritaron a un sacerdote de la secta Nichiren, puesto que sus seguidores lo dejaron para oir hablar sobre el zen. El egocéntrico sacerdote Nichiren acudió al templo, dispuesto a discutir con Bankei.
" ¡Maestro Zen! -gritó- Escucha un instante: todo aquel que te respeta te obedecerá en todo lo que dices, pero alguien como yo no lo hará. ¿Puedes conseguir que te obedezca?"
"Ven junto a mi y te lo demostraré", dijo Bankei.
Con orgullo, el sacerdote se abrió paso entre la multitud hasta llegar al maestro.
Bankei sonrió. "Ven a mi izquierda."
El sacerdote obedeció.
"No -dijo Bankei- hablaremos mejor si te pones a mi derecha."
El sacerdote se colocó a su derecha.
"Ves -observó Bankei" me estás obedeciendo. Creo que eres una persona muy amable. Ahora siéntate y escucha."

Extraída del libro "Silencioso Tao", Reflexiones de un científico al otro lado del espejo, de Raymond Smullyan, Editorial La Liebre de Marzo

lunes, 20 de febrero de 2012

La vía del sosiego


En el célebre relato histórico conocido como Romance de los Tres Reinos, se cuenta cómo el reino de Wei logró por fin la reunificación del país.



En aquellos tiempos vivía en el reino de Shu un gran general, experto en las artes militares, de nombre Zhuge Liang. Se trataba de un gran estratega, prudente y astuto, que había tratado en numerosas ocasiones de provocar al reino de Wei para que éste le declarara la guerra, pero nunca lo había conseguido. Decidió pues prepararle una trampa y para ello envió un emisario al reino de Wei, con un regalo precioso para ser entregado al primer ministro Sima. Éste abrió el paquete lleno de curiosidad. En su interior había un magnífico casco de mujer, totalmente adornado con collares de piedras preciosas que relucían con mil fuegos. era una forma de decirle que en el reino de Shu le tenían por un gallina, por alguien tan miedoso como una liebre, que no se atrevía a entablar batalla. Sin perder la sangre fría, Sima Yi se puso a reflexionar y entendió que la intención era provocar en él una gran cólera que le llevara a declarar la guerra. Soltó entonces una gran carcajada y dijo:
- Zhuge Liang a ideado sin duda una hábil estratagema, realmente no le faltan buenas ideas. - Después, dirigiéndose al emisario, le preguntó: En tiempos normales, ¿Cómo se comporta Zhuge Liang?
El emisario respondió:
- Nuestro primer ministro está desbordado por el trabajo, no tiene tiempo ni para comer ni para beber, se ocupa personalmente de todos los asuntos, ya sean grandes o pequeños. Llega incluso a apalear personalmente a los soldados que transgreden el reglamento. Todo debe ser aprobado por él. Le admiramos enormemente.
Al escuchar esto Sima Yi perdió las ganas de reir y, dirigiéndose a sus ministros, dijo:
- No hace falta mandar ningún ejército para derrotar a Zhuge Liang, no vivirá mucho tiempo porque se dirige hacia su propia ruina.
En efecto, poco tiempo después Zhuge Liang moría. De este modo Sima Yi se hizo con facilidad del reino de Shu sin perder un solo soldado, logrando así la reunificación del país.


Extraído del libro " Qi Gong - La vía del sosiego", de Liu Dong. Biblioteca de la Salud, Ed. Kairós.


El Maestro y el Pájaro

  El maestro y el pájaro Un sabio maestro quería evaluar la madurez y comprensión de sus tres alumnos más dedicados.  Un día, los llamó, le ...