sábado, 18 de junio de 2016

Lavar los platos con reverencia




...el Hermano David Steindl-Rast fue jefe de lavaplatos en el monasterio de Tassajara, y antes de irse de allí modificó completamente el ritual del lavado de platos y volvió a entrenar a los estudiantes. Después, desde su monasterio de Mount Saviour, Nueva York, envió al encargado sus sugerencias para los futuros lavaplatos. Estas sugerencias iban desde “un poco de vinagre en el agua de enjuague hace brillar los vasos” y “los gatos agradecen la leche que queda en las tazas de las mesas de huéspedes” hasta “deberíamos escuchar el sonido del agua y del fregado, de los distintos sonidos que producen los platos al golpear unos con otros. Los sonidos de nuestro trabajo nos dicen mucho de nuestra práctica… A la mayoría de la gente le disgusta lavar los platos. Quizás podamos aprender a apreciar el contacto con los tazones de madera, las ollas y los jarros, y todo lo que tocamos, el peso de lo que levantamos y apoyamos, los distintos olores y sonidos. San Benito, patriarca de los monjes de Occidente, dice que en un monasterio toda olla y toda sartén debería ser tratada con la misma reverencia que los vasos sagrados del altar.” *

*Nota tomada de la revista Wind Bell (San Francisco, 1968) en que el hermano David da algunos consejos para el lavado de platos


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