sábado, 30 de enero de 2016

Las puertas del paraíso




Un soldado llamado Nobushige preguntó en cierta ocasión a Hakuin:
- ¿Hay verdaderamente un infierno y un paraíso?
- ¿Quién eres tú? –le interrogó Hakuin.
- Soy un samurai –replicó el guerrero.
- ¿Tú, un soldado? –exclamó Hakuin. ¿Qué gobernante te aceptaría en su guardia? Tu cara recuerda la de un pordiosero.
Nobushige se enfureció al oír esto de tal forma que llevó amenazadoramente su mano al mango de la espada. Pero Hakuin prosiguió:
- ¡Así que tienes una espada! Probablemente sea un arma demasiado burda para cortar mi cabeza. Nobushige sacó la espada de su funda. Hakuin dijo: ¡Aquí se abren las puertas del infierno!
Comprendiendo el sentido de las palabras del maestro, el samurai envainó la espada e hizo una reverencia.
- ¡Aquí se abren las puertas del paraíso!, concluyó Hakuín.

Cuento Zen


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Dios

Dios es que existamos y que eso no sea todo. Fernando Pessoa