domingo, 4 de octubre de 2015

Abdicar



Abdicar: repartir  mi amor para los dos.


Me gustó esta definición de Abdicar, que hoy leí en una publicación en una red social. Es certera y sintética.
Primero, en el tiempo, en las prioridades, está el amor propio, un amor que no acepta ser repartido con nada ni nadie. Todo se hace por amor a uno mismo (¿es necesario decir que hablo por mi?). Todo se construye con esas reglas, somos el centro de un mundo que es explicado bajo esas condiciones. Cada búsqueda, cada verdad alcanzada, cada certeza, lo es a partir del amor a uno mismo... hasta que llega alguien que te obliga a descentrar esa mirada. De pronto alguien fuera de uno reclama que ese amor sea repartido. No es una elección, es un estallido, un impulso tan fuerte que no espera respuesta de nuestra parte y no puede ser racionalizado con las antiguas reglas. Nuestro mundo se trastoca violentamente... Alain Badiou dice:


"El amor es una insurrección que te arranca de tu condición de existencia ordinaria y te saca de la experiencia individual, porque ves el mundo a dos, en lugar de a uno. Es salir del individuo."

"El amor saca a la luz lo que es una diferencia. En el amor aceptamos ponernos de a dos para explorar no ya lo que creían los románticos, es decir, la fusión, sino lo que es aceptar la diferencia del otro, aceptarla apasionadamente."

Es así!! Ese mundo construido desde la individualidad salta hecho pedazos y, de pronto, alguien afuera importa tanto o más que uno mismo. De pronto sentimos que ese alguien afuera nos reclama para completar un conocimiento que, presentimos, no puede ser construido en soledad.
Otra vez Badiou dice:

"Es importante que un filósofo recuerde las infinitas oportunidades de la vida en que él es como cualquier otro. Si las olvida, la tradición teatral, en especial la comedia, se las recordará de manera tal vez algo brutal.
Existe, en efecto, un tipo bien definido sobre las tablas: El del filósofo enamorado, en quien toda la sabiduría estoica, toda la desconfianza argumentada respecto de las pasiones se pulverizan porque una mujer radiante acaba de entrar en el salón y él ha sido fulminado para siempre."

Alain Badiou , Elogio del amor

Si busco Abdicar en el diccionario, encuentro lo siguiente:

"Renunciar [un rey o un papa] a su cargo honorífico y de autoridad, y cedérselo a otra persona."

Antes de que se nos presente el amor somos ese Rey o ese Papa, con todo el poder concentrado en nuestra individualidad, innegociable, inexpugnable.

Por eso me gustó la definición "Abdicar: repartir  mi amor para los dos", es simple pero hermosamente cierta, cuando se nos presenta el amor abdicamos nuestra poderosa individualidad en favor del ser amado.



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Dios

Dios es que existamos y que eso no sea todo. Fernando Pessoa