martes, 1 de diciembre de 2015

Daños colaterales




"... hoy en día experimentamos lo que podríamos llamar una "ley de los retornos decrecientes". Cada vez, por ejemplo, queremos desplazarnos más deprisa y por ello nos esforzamos en reducir la distancia que hay entre el lugar en el que estamos y el lugar al que queremos llegar. Pero ese intento acaba provocando un par de efectos que no deberíamos soslayar. En primer lugar, todos los lugares conectados por los viajes de avión a reacción tienden a uniformarse. Cuanto más deprisa vamos desde Los Ángeles hasta Hawái, más se asemeja Hawái a Los Ángeles. Por ello, precisamente, los turistas suelen preguntar: "¿Todavía sigue siendo virgen?" queriendo decir con ello: "¿Sigue valiendo la pena viajar o nos encontraremos allí como si estuviéramos en casa?"
Y si empezamos a considerar -en segundo lugar- nuestros objetivos vitales como si de destinos se tratara, es decir, como puntos a los que debemos llegar, esa actitud acaba socavando la importancia de cualquier punto intermedio. Y esto es como si, en lugar de darle un plátano entero, solo le diese los dos extremos, lo que, sin duda, resulta bastante menos satisfactorio. Pero eso es precisamente lo que ocurre cuando, en nuestro empeño por hacer del mundo un lugar más cómodo para vivir, nos enfrentamos a nuestro medio ambiente y nos esforzamos en acabar con las limitaciones impuestas por el tiempo y el espacio."

Alan Watts - Qué es el Tao


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